La Expo ha reforzado los turnos de trabajo para compensar los atrasos provocados por las lluvias, especialmente el turno de noche, en el que hay mil operarios. En total, se han contratado a unas 700 personas de refuerzo y en Ranillas hay en estos momentos unos 7.000 trabajadores.
Además de en las obras de urbanización y asfaltado, la crecida del Ebro ha provocado retrasos en la retirada de las penínsulas levantadas para hacer los puentes y afecciones en los accesos del Club Náutico, el escenario del espectáculo fluvial y el graderío del frente fluvial.
El Pabellón de Iniciativas Ciudadanas, conocido como el Faro, también ha sufrido desperfectos, ya que las constantes lluvias han deteriorado su estructura de barro. Por este motivo, se va a poner en marcha un sistema de protección para evitar males mayores.
Las lluvias siguen y el caudal del río sigue creciendo. Está previsto que el miércoles alcance los 1.000 metros cúbicos por segundo aunque, según Roque Gistau, no impedirá que las obras acaben a tiempo. "La lluvia no nos favorece, pero aún no he recibido ninguna alerta roja", sentenció el presidente de Expoagua.
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