El municipio de Quetame, ubicado en el departamento de Cundinamarca, en una zona montañosa de la Cordillera Central de los Andes colombianos, fue el más afectado por el seísmo del sábado y varias réplicas.
Decenas de familias pasaron la noche del sábado en un campo de fútbol o en un edificio público después del movimiento telúrico que dejó el pueblo sin suministro de agua y decenas de casas derrumbadas, al igual que la iglesia.
'La gente está realmente aterrorizada por la posibilidad de un segundo o tercer temblor', dijo Benedicto Enciso, quien permanece en uno de los albergues junto con su esposa y dos hijos después de que su casa resultara seriamente afectada.
El Instituto Geofísico de Colombia dijo que el temblor registró una profundidad de 3,9 kilómetros, por lo que se sintió con intensidad en Bogotá y en otras ciudades como Villavicencio, Medellín y Cali.
Un seísmo de magnitud 5,6 puede provocar daños en zonas densamente pobladas.
'El balance es de 11 personas fallecidas, 54 heridos, no hay reportes de desaparecidos, y alrededor de 5.000 personas afectadas', dijo el director de Socorro Nacional de la Cruz Roja, Walter Cote.
Las autoridades del pueblo de El Calvario, en el departamento del Meta, el más próximo al epicentro del seísmo, también informaron del derrumbe de varias construcciones.
ALUDES DE ROCAS
Cote reveló que al menos 6 de las víctimas fatales murieron sepultadas por aludes de rocas que cayeron sobre sus vehículos cuando viajaban por la autopista Bogotá-Villavicencio, una de las más transitadas de este país sudamericano.
El tráfico de vehículos por esa carretera continuaba bloqueado el domingo, mientras brigadas de obreros apoyados por máquinas intentaban restablecer el paso.
El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, visitó la zona afectada por el temblor y anunció planes de ayuda para la reconstrucción de sus viviendas.
'De esta salimos entre todos con la ayuda de Dios', dijo el mandatario colombiano.
La región cafetera del centro de Colombia fue sacudida en enero de 1999 por un terremoto de 6,2 grados de magnitud que provocó la muerte de 1.230 personas, dejó cerca de 5.000 heridos y 250.000 damnificados, en lo que fue la peor tragedia natural del país en la última década.
/Por Carlos Durán/.*.


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