Miles de personas pararon el tráfico en el distrito financiero de Johannesburgo portando pancartas que decían 'La xenofobia duele como el apartheid', y 'Plantamos cara contra la xenofobia'.
La gente del distrito de Hillbrow, hogar de muchos inmigrantes africanos, aclamó a su paso a la manifestación, convocada por organizaciones eclesiásticas y sindicatos de trabajadores.
Según la policía, las diferentes barriadas se mantenían tranquilas el sábado, aunque la víspera se quemaron y saquearon tiendas en Ciudad del Cabo.
El Gobierno ha sido criticado por su lenta reacción para acabar con la violencia, la peor desde que acabó el apartheid hace 14 años, y por no afrontar adecuadamente el problema de la pobreza, a la que se atribuye el estallido de violencia.
El presidente Thabo Mbeki indicó que los sudafricanos no deben volverse contra otros africanos, y aseguró que su gobierno está comprometido con acabar con la violencia.
'Hoy nos enfrentamos con una desgracia, una humillación como nación en el haber permitido que un puñado de personas comita crímenes contra otros africanos que viven en nuestro país', dijo en una visita a una escuela misionera en la provincia de Cabo Este.
El conflicto empezó el 11 de mayo en la barriada de Alexandra, en Johannesburgo, y se ha extendido a Ciudad del Cabo y Durban, la ciudad portuaria del este del país.
Según la policía, al menos 50 personas han sido asesinadas y más de 25.000 han tenido que irse de sus casas durante 13 días de ataques de multitudes que han apuñalado, apaleado y quemado a inmigrantes de otras partes de África, a los que acusan de quitarles el trabajo y aumentar el crimen.
TIENDAS ASALTADAS Y QUEMADAS
El superintendente Andre Taut indicó que se habían quemado y saqueado tiendas en el asentamiento chabolista de Du Noon y en Kraaifontein, a las afueras de Ciudad del Cabo, así como en Khayelitsha, la barriada más grande de la ciudad y donde viven en torno a un millón de personas.
Manala Manzini, responsable de la Agencia Nacional de Inteligencia, dijo el viernes que algunas personas relacionadas con las antiguas fuerzas de seguridad del apartheid estaban avivando la violencia.
Esta semana, Mbeki autorizó al Ejército a intervenir para acabar con la violencia.
Los disturbios se han producido en medio de cortes de energía y un creciente descontento social, que ha preocupado a los inversores de la mayor economía del continente.
También las autoridades del sector turístico han mostrado su preocupación porque los visitantes extranjeros se mantengan alejados del país. Sudáfrica espera atraer a medio millón de turistas más para el Mundial de 2010.
/Por Marius Bosch/


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