El líder talibán dijo a un grupo de periodistas invitados a su bastión en las tierras tribales Waziristán del Sur que quiere dejar de luchar contra el Ejército pakistaní.
'La lucha entre los talibanes y Pakistán está dañando al islam y a Pakistán. Esta lucha debe terminar inmediatamente', indicó Mehsud, un hombre bajo y fornido de treintaitantos años con barba negra.
Sin embargo, no hizo ninguna promesa de detener los ataques en Afganistán, e indicó que la yihad, o guerra santa, continuará.
'El islam no reconoce lindes y fronteras. La Yihad continuará en Afganistán', afirmó Mehsud, acompañado por guardas armados con Kalashnikov.
En el último año, se ha convertido en el comandante militar más destacado de los talibanes paquistaníes, y ha sido relacionado con una serie de atentado suicidas entre los que se encuentra el que mató a la ex primera ministra Benazir Bhutto el pasado diciembre.
Después de un ofensiva en enero, el Ejército logró contener a sus fuerzas en la montañosa región tribal de Waziristán, otorgando al Gobierno una posición más fuerte desde la que negociar.
Aunque dirigido por el partido de Bhutto, el nuevo Gobierno abrió conversaciones con los ancianos tribales después de tomar el poder en marzo, para que éstos intentaran persuadir a Mehsud de que dejara de lanzar ataques desde su territorio.
Las autoridades de Pakistán afirman que los ancianos tribales están cerca de cerrar un acuerdo de paz con el líder talibán.
RESERVAS DE OCCIDENTE
Los aliados occidentales del país, especialmente Estados Unidos, muestran grandes reservas hacia cualquier acuerdo de paz, dado que en el pasado esta clase de tratos han tenido como resultado la reagrupación de los talibanes en los bastiones de sus tierras tribales.
El acuerdo en discusión, del que Reuters ha tenido acceso a un bosquejo, pide el final de la actividad militar, un intercambio de prisioneros y la retirada gradual de las tropas de Waziristán.
Sin embargo, no hace referencia explícita al fin de los ataques en Afganistán. El Ejército paquistaní dice controlar todas las carreteras de salida de las tierras tribales de Mehsud, que no son fronterizas con Afganistán, lo que reduce las posibilidades de movimientos transfronterizos.
Mehsud, que ha negado toda relación con el asesinato de Bhutto, ya rompió un acuerdo de paz con el Gobierno en 2005, y un año después humilló a las Fuerzas Armadas capturando a 250 soldados, liberándolos luego a cambio de sus propios hombres.
El líder fundamentalista aseguró a los periodistas que está orgulloso de ser un enemigo de Estados Unidos, y añadió que los afganos lideran la lucha contra las fuerzas lideradas por Estados Unidos en Afganistán, mientras que los paquistaníes y otros extranjeros suponen sólo un cinco por ciento.
/Por Alamgir Bitani/


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