Presentada en la competición oficial del Festival de Cannes, la impronunciable Synecdoche, New York tuvo una buena acogida en su primer pase aunque lo cierto es que el comentario general era de incomprensión a gran parte de la trama.
Un, como siempre, impecable Philip Seymour Hoffman, es el protagonista e interpreta a Caden Cotard, un director de teatro al que abandona su mujer (Catherine Keener), que está obsesionado por su trabajo y rodeado de personajes un tanto surrealistas, empezando por él mismo.
Con una narración en la que se mezclan realidad, sueños, pensamientos y todo tipo de cosas, el resultado es más bien confuso, especialmente cuando la obra de teatro que el protagonista empieza a montar es un reflejo de la realidad, que se va adaptando a los acontecimientos.
Aunque más bien fallido, es un filme interesante y original en su estructura y planteamiento. Pero da vueltas sobre la misma idea desde el principio hasta el final.
Kaufman explicó que cada vez que escribe una historia lo hace sobre lo que está pensando en ese momento y que en este caso las ideas de partida eran "la vida, la enfermedad y el envejecer".
En opinión de Seymour Hoffman, "Charlie es un increíble realizador. Desde el primer día sabía exactamente qué hacer y se toma las cosas muy en serio pero a la vez con mucho humor". Y además "el guión me ha parecido extremadamente fácil, uno de los mejores que he leído".













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