El sospechoso, identificado como Nicky Reilly, fue detenido en el lugar de los hechos -un restaurante de la cadena Giraffe- después de que explotara parcialmente el artefacto que llevaba encima, a las 11.50 GMT.
Un segundo artefacto hallado en el mismo establecimiento no llegó a explotar, señalaron las fuerzas del orden, que aún mantienen el cordón policial en el centro de la ciudad inglesa.
Enfermo mental
Reilly, que, según la Policía, es un converso al Islam y tiene un historial de enfermedades mentales, sufrió heridas faciales leves, y sigue bajo custodia.
El inspector jefe Stephen Otter dijo que es aún muy pronto para precisar los motivos detrás del suceso, o si se trata de un caso de terrorismo.
Sin embargo, expertos en la lucha antiterrorista de Scotland Yard y de los servicios de seguridad participan en la investigación, como es habitual en el caso de explosiones sospechosas.


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