Las piscinas municipales de Barcelona se excluyen de las prohibiciones que se derivan de la sequía y este verano estarán llenas para el goce de quienes se quedan en la ciudad. Esto sí, con agua freàtica.
Así lo anunció ayer la segunda teniente de alcalde de Barcelona, Imma Mayol, quien defendió la medida argumentando que las piscinas «tienen una función social de primer orden» y lamentando que se haya «banalizado» la cuestión. Por el contrario, las duchas de las playas barcelonesas estarán fuera de uso mientras se mantenga la fase de excepcionalidad por la sequía.
Mayol anunció también que se ampliarán en un 58% los equipos de limpieza de las calles con agua freàtica. En tres meses, los servicios municipales han reducido el consumo de agua un 55%, el equivalente a unos 20 barcos venidos de Tarragona. Por otra parte, Barcelona ha abierto 25 expedientes sancionadores a ciudadanos y empresas por derrochar agua. Una docena son por regar jardines.


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