Ban Ki-moon fue llevado por una avenida en Yangón, la antigua capital birmana, repleta de troncos de árboles destrozados por el ciclón y en la que los trabajadores seguían limpiando los escombros, tres semanas después de que la tormenta dejara casi 134.000 muertos o desparecidos.
'Confío en que podemos superar esta tragedia', declaró Ban a los administradores de la pagoda Shwedagon, el lugar más sagrado del país budista. 'Intento traer un mensaje de esperanza a vuestro pueblo'.
'Al mismo tiempo, espero que vuestro pueblo y gobiernos puedan coordinar el flujo de la ayuda para que el trabajo pueda hacerse de un modo más organizado y sistemático'.
Ban dijo que los equipos de ayuda han podido llegar solo a un cuarto de los necesitados tras uno de los peores ciclones que ha pasado por Asia en décadas y que ha destrozado pueblos enteros del delta del Irrawaddy.
El secretario general, que pudo verlas en helicóptero, está intentando que la Junta acepte más ayuda exterior y para apoyar una conferencia de donantes conjunta de la ONU y de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés), que tendrá lugar el domingo en Yangón.
SIN ESPERANZAS
'No creo que podamos esperar mucho de esta visita porque la ONU no ha podido influir en absoluto sobre el régimen respecto a nuestra situación', lamentó el abogado Nyunt Aung. La antigua Birmania lleva 46 años de régimen militar
La desconfianza de los generales hacia los extranjeros es aún mayor tras la indignación y las sanciones provocadas por la represión de las manifestaciones prodemocráticas de septiembre del año pasado.
La conferencia del domingo coincide con el final de la orden de arresto domiciliario de un año de la líder opositora y Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, aunque nadie espera que salga tras cinco años encerrada en casa.
Ban se va a reunir con el máximo dirigente de la junta, general Than Shwe, el viernes en Naypyidaw, la nueva capital construida hace pocos años a 390 km al norte de Yangón donde los generales viven aislados del resto del país.
El Gobierno quiere más de 11.000 millones de dólares en ayuda, pero los donantes internacionales necesitan tener acceso a las zonas afectadas para poder verificar estas necesidades, dijo a Reuters el secretario general de ASEAN, Surin Pitsuwan.
El Gobierno ha permitido el aterrizaje de varios aviones con suministros de emergencia, pero es reticente a aceptar la entrada de cooperantes.
/Por Patrick Worsnip/


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