La reclamación de los padres fue tramitada por la Asociación El Defensor del Paciente, que demostró que el mal diagnóstico en el servicio de traumatología, a pesar de haberle realizado todo tipo de pruebas, fue la causa de que no se le tratara la grave patología que sufría (una epifisiolisis severa) y que desarrollara una lesión crónica que le dejará una cojera.
Aunque no le hicieron ningún reconocimiento, le realizaron las radiografías, así como una gammagrafía ósea, que había solicitado el pediatra, y en enero de 2003 se le envió un diagnóstico según el cual no había signos patológicos ni anormalidades o lesiones óseas y sí "una discreta asimetría de grosor de los miembros inferiores, siendo el izquierdo menor que el derecho, en probable relación por inmovilidad".
Patología tratable
Con fecha 24 de septiembre de 2003, el niño, ya con trece años, acudió con fuertes dolores e impotencia funcional de la pierna izquierda al hospital Niño Jesús, donde le remitieron "de forma preferente" a Traumatología.
El diagnóstico tras su paso por este servicio es que el niño padece epifisiolisis crónica-severa de la cadera izquierda que le obliga a caminar cojeando.
El tribunal entiende que esta enfermedad es una patología que se puede tratar con buenos resultados siempre que exista una correcta detección de la misma, y que consiste en impedir el desarrollo de complicaciones durante la fase de evolución natural.


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