Los pocos apoyos que tenía Max Mosley tras el escándalo de su supuesta orgía sexual se van diluyendo.
Su amigo Ecclestone, patrón de la F-1, ha negado con fuerza que la marcha del dirigente británico pueda condicionar negativamente la continuidad de la Federación en la especialidad.
En declaraciones a The Times, Ecclestone dice lo siguiente: "Espero que ésta no sea una declaración de guerra porque, si es así, tendremos que defendernos. No entiendo qué es lo que Max pretende. No quiero tener una guerra con Mosley y espero que él no quiera tenerla conmigo.Lo único que se va a discutir el 3 de junio en la Asamblea de la FIA es si lo que publicó News of the World ha dañado la imagen de la FIA. Y decidir si Max debe o no seguir siendo presidente".




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