Sarkozy ha emprendido una cruzada contra el alcoholismo y no pretende dejar títere con cabeza. La noticia ya está en manos de los empresarios del sector, que recibieron una carta de la Misión Interministerial de Lucha contra la Droga y las Toxicomanías en la que se explicaban las nuevas medidas que tendrían que adoptar: adiós a las horas felices (que las bebidas alcohólicas en los locales sean más baratas a determinadas horas), y a la venta de botellas en las discotecas.
La respuesta no se ha hecho esperar y el presidente de la asociación de propietarios de discotecas, Patrick Malvaës, ha criticado duramente estas medidas porque no cree que vayan a resolver "los problemas de alcoholismo", según publica El País.
En opinión de Malvaës, el sector se siente acosado tras sufrir una caída del 25% por culpa de la prohibición de fumar en locales cerrados que el Gobierno galo puso en marcha en enero.
Además de las ya citadas, el Ejecutivo ha tomado otras medidas, como la obligación de las discotecas y pubs de contar con un nuevo tipo de test electrónico de alcoholemia en verano. Esta iniciativa, anunciada la semana pasada, supone un enorme gasto para los negocios del ramo, ya que cada aparato cuesta entre 2.500 y 3.000 euros.


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