El calendario no engaña. A pesar de que las temperaturas no acaban de subir, el verano se acerca y va llegando la hora de planificar las ansiadas vacaciones. Para muchos, alquilar un apartamento en la playa o en la montaña sigue siendo la opción más apetecible, ya que aúna las comodidades de una casa a un precio razonable.
Sin embargo, antes de lanzarnos a alquilar hay que tener en cuenta una serie de consejos si no queremos llevarnos sorpresas desagradables. Más de la mitad de las quejas que cada año reciben las asociaciones de consumidores en materia de arrendamientos corresponden a alquileres de apartamentos turísticos. Si no queremos que lo que empezó como unos días de descanso o una manera fácil de ganar dinero acabe en una de ellas, lo primero es saber exactamente qué se está alquilando.
Para ello, si no se puede visitar la casa en persona, nos podemos ayudar de callejeros para conocer su situación exacta o de referencias como la oficina de consumo del Ayuntamiento donde se ubique para conocer las características de la finca.
Todo por escrito
Una vez seguros, es fundamental formalizar el arrendamiento por escrito. Incluso si se llega a un acuerdo entre las partes por teléfono o e-mail, es conveniente que tanto el propietario como el inquilino cuenten con una copia firmada del contrato. En él debe figurar toda la información relativa a la vivienda, así como la duración de la estancia, el precio convenido y las condiciones de pago.
También debe especificar si se incluye el pago de una señal, que suele estar en torno al 20% del total, o de una fianza, cuya cuantía no puede superar por ley el 40% del precio final. Como en cualquier contrato de arrendamiento, la fianza deberá ser devuelta al inquilino si no se ha producido ningún daño en la casa que se le pueda imputar. Para estar tranquilos en este punto, las asociaciones de consumidores recomiendan hacer un inventario exhaustivo del estado de la casa, así como del mobiliario y los enseres que haya en su interior.
Las asociaciones de consumidores recomiendan hacer un inventario exhaustivo del estado de la casa
Si al llegar al lugar de destino el inquilino encuentra algún desperfecto, debe comunicárselo enseguida al propietario para evitar cualquier responsabilidad. Si aun tomando estas precauciones, alguna de las partes se siente víctima de un fraude, puede formalizar una reclamación por escrito presentando el contrato o las facturas como prueba.
Consejos
Inquilino
Limpieza: La vivienda debe ser entregada en las debidas condiciones de limpieza, por lo que si no se encuentra en buen estado al inicio del período de alquiler, el propietario estará obligado a pagar los gastos derivados de su limpieza.
Suministros. El propietario debe correr con gastos como el suministro de agua, energía eléctrica o de recogida de basuras, o las cuotas de la comunidad de vecinos.
Letra pequeña. La descripción de la vivienda en el contrato, de su situación o la distancia a la playa y otros servicios deben adecuarse a la realidad. Las exageraciones o ‘maquillajes’ son muy habituales en este tipo de arrendamientos.
Propietario
Usos. El inquilino no podrá utilizar la casa para un uso distinto al de vivienda, ni realizar en ella actividades nocivas, peligrosas o molestas para el resto de vecinos.
Privacidad. Es habitual reservar una pequeña habitación o un trastero cerrados con llave para guardar en él objetos personales o de valor.
Seguro. Existen seguros de vivienda que incluyen cláusulas específicas para arrendamientos vacacionales, de forma que en caso de que algún accidente importante o algún robo suceda el propietario quedará cubierto.


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