La muerte del magistrado Roberto García-Calvo, a los 65 años, rompe el teórico equilibro de fuerzas existente en el Tribunal Constitucional (TC) y lo deja en una situación más que comprometida.
El fallecimiento del magistrado afecta directamente al recurso interpuesto por el Partido Popular contra el Estatut catalán, ya que éste estaba siendo deliberado por once magistrados (el pleno del TC aceptó la recusación del PP a Pablo Pérez Tremps, del sector progresista).
Ahora son cinco magistrados por sector, más el voto de calidad de la presidenta que rompería cualquier empate. Además, hasta que García-Calvo sea sustituido por el Congreso, la citada correlación de fuerzas queda en mayoría para los progresistas por seis magistrados a cinco.


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