Al igual que la alguna vez animada caricatura, la ex primera dama sigue luchando, pero su campaña por la nominación presidencial del Partido Demócrata está perdiendo fuerza.
Las multitudes se están reduciendo, decae la atención de los medios y sus partidarios están abandonando el barco mientras crecen los llamamientos para que se retire y ayude a unir al partido detrás de Barack Obama.
Con la voz ronca y con menos fuerza que la que tuvo en sus discursos más apasionados, Clinton aún parecía optimista mientras hacía campaña en Dakota del Sur. El estado rural realizará una de las últimas primarias el 3 de junio.
'Hay mucha gente que dice 'bueno, tu sabes, deberíamos terminar esto'. Bueno, yo nunca he sido impaciente con la democracia', afirmó. 'Yo creo que dejar en verdad que la gente vote es, a final de cuentas, algo muy bueno y ha servido bien a nuestro país durante muchos, muchos años', agregó.
Clinton, una senadora por Nueva York, sostiene que seguirá en carrera hasta la última primaria, pese a que su campaña tiene una gran deuda. Ella tiene menos votos que el senador por Illinois Barack Obama, menos delegados comprometidos y cuenta con el apoyo de menos superdelegados, quienes pueden apoyar a cualquier candidato.
'Van a ver mucho de nosotros entre ahora y el 3 de junio', dijo a los votantes en Dakota del Sur.
Si bien los candidatos hacían campaña de manera incansable con cuatro o cinco actos al día, ella ahora participa en dos o tres. La cantidad de portavoces para la prensa de su campaña bajó de dos a uno, y los periodistas que la siguen apenas llenan un bus de los dos que ocupaban anteriormente.
Mientras sale de su avión, Clinton sonríe y saluda, pero no la espera ninguna multitud.
DESINFLADO Y ENREDADO
El globo que le regaló un partidario el mes pasado solía ser una imagen sonriente con globos amarillos como cabello, rosados como labios y negros como su característico traje. Ahora el recuerdo está desinflado y enredado.
Al escuchar a Clinton, ella afirma que seguirá en carrera hasta que hayan terminado las primarias de todos los estados, con el 3 de junio como plazo final. Ella frecuentemente compara su situación con la un equipo que pierde en un deporte y que, sin importar lo malo del resultado, juega hasta el final.
Pero sus críticos prefieren compararlo a una pelea de boxeo, en el que el contrincante está noqueado en la lona y no se puede parar. Ganar las primarias restantes no le daría la cantidad de delegados que necesita para superar la ventaja de Obama.
En la escasamente poblada Bath, cerca de 300 personas acudieron a oír a Clinton hablar sobre la agricultura y los problemas económicos. Varios defendieron su decisión de seguir en carrera.
'Mi opinión es que la gente que vota es la que cuenta. No me importa cuántos delegados hay ni ninguna de esas cosas', dijo Debra Pulfrey, de 49 años, una asistente de enfermería de Aberdeen. 'Yo creo que ella debería continuar', agregó.
La jubilada Marilyn Rekow, de 74 años, apoyó la idea.
'Sólo aférrate a lo que crees y no te doblegues ante las fuerzas de Obama', dijo. Un votante indeciso señaló: 'Voy a evaluar a estos tontos hasta el final'.
/Por Ellen Wulfhorst/.*.


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