Los roces entre los tres países se agudizaron el jueves, después de que la Interpol certificara la autenticidad de unos archivos hallados en el ordenador de un líder guerrillero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que, según Bogotá, demuestran los lazos de Caracas y Quito con el grupo guerrillero.
A la crisis diplomática se sumaron las discrepancias que expusieron los líderes de Latinoamérica y Europa para avanzar en un demorado pacto de libre comercio, que está trabado por la resistencia de algunos países sudamericanos a abrir sus mercados y del Viejo Continente a cortar los subsidios agrícolas.
El país anfitrión de la cumbre, Perú, hizo una petición a los gobernantes europeos para que agilicen el acuerdo, encontrándose con un puñado de buenas intenciones pero sin soluciones inmediatas.
En este contexto de crispación, los observadores se mostraron pesimistas sobre el éxito del encuentro, que reúne a más de 45 presidentes y jefes de Estado de ambos continentes.
Como muestra del ambiente caldeado, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, acusó a Colombia de dirigir una 'campaña de desprestigio' en su contra apenas llegó a Lima.
Pocas horas antes, el presidente venezolano, Hugo Chávez, había anunciado que puso bajo 'profunda revisión' sus interrumpidas relaciones diplomáticas con Bogotá, mientras siguió negando que mantenga lazos con las FARC y acusó a su archienemigo Estados Unidos de alentar la crisis.
Quito rompió sus relaciones diplomáticas con Bogotá a inicios de marzo en protesta por la violación de su territorio de parte de fuerzas militares de su vecino, que bombardearon un campamento ilegal de las FARC en territorio ecuatoriano en un ataque en el que murió el jefe rebelde Raúl Reyes.
Correa, Chávez - que apadrinó a Ecuador en el conflicto - y el conservador presidente colombiano, Álvaro Uribe, se encontrarán cara a cara en la cumbre de Lima por segunda vez desde que comenzó la disputa.
¿CHOQUES?
Sin embargo no está programada una reunión entre los tres ni encuentros bilaterales, pese a que otros líderes regionales han aprovechado la cita para intentar un acercamiento entre sus colegas.
Uribe, en declaraciones el viernes a una radio local, insistió en que su prioridad no es molestar a sus vecinos sino luchar contra la guerrilla, protagonista de un conflicto que se ha cobrado miles de vidas en choques con paramilitares de ultraderecha y fuerzas militares y policiales del Gobierno.
'Respetamos el territorio de los países hermanos, lo único que pedimos es que nadie albergue terroristas', sostuvo Uribe.
Colombia ha esgrimido que archivos encontrados en ordenadores confiscados a Reyes contienen pruebas que indican que Venezuela y Ecuador han apoyado económicamente a las FARC.
Correa y Chávez desestimaron la validez de ese informe. Para el ecuatoriano, 'son todas mentiras', y para el venezolano representó 'un show vergonzante y vergonzoso de la Interpol y del Gobierno de Colombia'.
/Por Marco Aquino y Teresa Céspedes/.*.


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