Cuando Austria aún no se ha recuperado del
horror que Josef Fritzl hizo vivir a su familia durante dos décadas, otro estremecedor suceso ha conmocionado al país. Un hombre de
39 años ha confesado haber matado en las últimas
24 horas a su
esposa, a su hija, a sus padres y a su
suegro.
Confesó que había matado a su familia con un hacha que se encontró en el coche
La policía de Viena ha informado de que el sospechoso
se entregó esta madrugada y confesó que había matado con un hacha primero a
su esposa (de 42 años) y a
su hija (de 7) en la casa familiar, en un barrio acomodado de la capital austríaca.
Luego viajó a
Ansfelden, donde
mató a su madre en la entrada de su casa y
luego a su padre, que estaba dormido en el sofá del salón de la vivienda. A continuación, se trasladó a
Linz, a pocos kilómetros de Ansfelden, donde atacó y
mató a su suegro.
El sospechoso explicó a los polícas que había perdido una gran cantidad de dinero
Fuentes policiales explican que el presunto asesino declaró que
estaba arruinado, que había perdido una gran cantidad de dinero y que había matado a su familia para
"ahorrarles la humillación". El hombre se presentó en la comisaría en "estado de confusión" y anunció a los agentes: "en mi piso yacen mi mujer y mi hija muertas".
El
arma homicida fue descubierta en el
asiento trasero de su vehículo. Los ataques fueron "especialmente crueles", ya que el agresor
atacó con el hacha la cabeza de sus víctimas.
Según el director de la seguridad pública de Alta Austria, el hombre
trató de suicidarse pero falló en su intento de ahorcarse. La policía ha encontrado
varias cartas del agresor, en las que éste se disculpa por lo sucedido, aunque la policía sigue sin conocer los motivos reales de este crimen.
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