Clint Eastwood, Steven Soderbergh y Wim Wenders son algunos de los nombres más prestigiosos
Porque si algo destaca del programa de la sección oficial de competición de esta edición -del 14 al 25 de mayo- es el peso del cine norteamericano, aunque eso sí, no del más comercial. De un lado la calidad contrastada de Clint Eastwood, que vuelve a Cannes con Changeling, en lo que será su quinta participación sin premio alguno hasta el momento.
Steven Soderbergh, en su versión seria, llevará su inmensa versión de la vida del Ché, de 4 horas y 25 minutos, con un no menos inmenso Benicio del Toro al frente del reparto, con la que tratará de recuperar el prestigio que Cannes le otorgó con la Palma de Oro de 1989 por Sexo, mentiras y cintas de vídeo.
Palermo shooting será la propuesta del siempre elegante Wim Wenders, un narrador de imágenes muy apreciado en Cannes, donde se llevó la Palma de Oro en 1984 por París, Texas, estilo de cine que contrasta con el comercial de James Gray con Two Lovers.
Muy esperada, la ópera prima de Charlie Kaufman (el aclamado guionista de Olvídate de mí o Cómo ser John Malkovich) como director, Synecdoche, New York, cuyo reparto se aventura ya como el mejor de la muestra -Philip Seymour Hoffman, Samantha Morton, Emily Watson, Catherine Keener y Michelle Williams.
Frente a la armada estadounidense, destacan cuatro películas latinoamericanas: La mujer sin cabeza de Lucrecia Martel, y Leonera, de Pablo Trapero, ambas de Argentina, y las brasileñas Linha de Passe, codirigida por Walter Salles y Daniela Thomas, y Blindness, el esperado regreso a la gran pantalla de Fernando Meirelles tras El Jardinero fiel.
El también responsable de la dura Ciudad de Dios será el encargado de abrir el Festival en la noche del 14 de mayo con su adaptación de la difícil novela Ensayo sobre la ceguera, del premio Nobel de Literatura portugués José Saramago, y que cuenta con una pareja de lujo: Julianne Moore y Mark Ruffalo.
Desde más cerca, Italia, Il Divo, de Paolo Sorrentino, amante del cine más visual, y Gomorra, de Matteo Garrone, una enésima historia de los entresijos de la mafia napolitana. Más interesante a priori es Uç Maymun, del turco Nuri Bilgen Ceylan.
Estando en Cannes, el cine francés no podía faltar, con tres películas: Un conte de Noël, de Arnaud Desplechin; La frontiere de l'aube, de Philippe Garrell, y Entre les murs, de Laurent Cantet.
Aunque no sea francesa de nacionalidad, sí de lengua, la última de los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne, Le silence de Lorna, amenaza ser otro de esos dramones a los que nos tienen acostumbrados. Atom Egoyan pondrá su toque inconformista con Adoration, y Waltz with Bashir, del israelí Ari Folman, cubre la representación del cine de animación y del de conflictos de Oriente Medio.
24 city, del chino Jia Zhangke; My magic, de Eric Khoo (Singapur); Serbis, de Brillante Mendoza (Filipinas) y Delta, de Kornel Mundruczo (Hungría), completan las 22 películas en competición por la Palma de Oro.





















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