Un vecino de Pinto llegó ayer tarde a trabajar porque no podía arrancar su coche. No lo tenía gripado, no le faltaba gasolina, lo que le pasaba es que tenía un gato vivo alojado en el motor, según publica hoy El País.
Raúl Hernández Berenguer aparcó el coche el viernes por la noche junto a su domicilio y el domingo por la mañana la Policía llamó a su puerta para decirle que un felino se había colado en el capó de su vehículo. Se asomó a la ventana y vio a un corrillo de vecinos junto a su C-4.
Atrapado en el motor
Hernández esperaba que el gato saliera de su escondrijo antes de que él tuviera que coger el coche para ir a trabajar, pero no fue así. Ayer por la mañana, el felino seguía metido en el capó. Sus maullidos lastimeros dejaban ver que el encierro no era voluntario. Se había quedado atrapado.
"Se metió allí buscando calor y no pudo salir" explicaba Raúl, "y yo no quería arrancar el coche por si le pasaba algo". Entonces llamó a su jefe y le acercó el móvil al capó para que escuchara los maullidos y se creyera su excusa.
Finalmente, Raúl tuvo que arrancar el vehículo para desplazarlo 200 metros hasta un taller, donde le desmontaron el motor y sacaron vivo al gato. Resultó ser una cría y se la va a quedar uno de los mecánicos. A Raúl no le gustan los animales.


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