La heroína polaca Irena Sendler, que arriesgó su vida en la Varsovia ocupada de los nazis para salvar de la muerte a 2.500 niños judíos, ha fallecido a los 98 años, según informó la familia.
Desde hacía varios años Irena Sendler, una de las más grandes heroínas polacas desde la II Guerra Mundial, tenía un delicado estado de salud y apenas salía del asilo de la capital polaca en el que residía.
Durante los años de ocupación alemana, Sendler fue miembro de la resistencia y responsable de rescatar del gueto judío a los niños, que lograba sacar de las formas más impensables y que luego ocultaba en familias católicas y en conventos para evitar su traslado a los campos de concentración.
Sendler, conocida como la madre de los niños del Holocausto (a raíz de un libro titulado así y que narra su vida) fue propuesta por Polonia para recibir el premio Nobel de la Paz en su última edición, que finalmente fue a parar al norteamericano Al Gore.
Identidades en botes de conserva
Durante la ocupación de su país en la Segunda Guerra Mundial, esta enfermera escondía los nombres de los niños y sus nuevas identidades falsas dentro de botes de conserva, que luego enterraba bajo un manzano cercano a su casa y frente a un cuartel nazi.
Irena Sendler fue incluso condenada a muerte cuando se descubrió su trama para salvar a los pequeños, aunque finalmente la resistencia logró rescatarla de manos de la Gestapo mientras era literalmente conducida al patíbulo.
A pesar de su heroicidad, la gesta de Sendler permaneció desconocida bajo el régimen comunista que dominó Polonia durante más de cuarenta años, hasta que unos estudiantes estadounidenses descubrieron al mundo lo que había hecho Irena, en una historia que inmediatamente llamó la atención de Hollywood, donde actualmente se prepara una película sobre la vida de esta mujer.




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