El papa Benedicto XVI, de 81 años, tropezó este domingo durante la misa de Pentecostés que ofició en la basílica de San Pedro del Vaticano y, aunque se dio un rodillazo, inmediatamente se levantó.
El Pontífice, según contó Lombardi, tras incensar el altar al comienzo de la misa, tropezó en los escalones de la pequeña peana sobre la que está colocado su sillón, cayó de rodillas, pero inmediatamente fue ayudado a levantarse por sus ayudantes y prosiguió con la ceremonia. Fue una cosa tan rápida que los fieles no se dieron cuenta.
También problemas con los micrófonos
El Papa ofició la solemne misa de Pentecostés, a la que asistieron varios miles de fieles, y después se asomó a la ventana de su estudio que da a la plaza de San Pedro para el tradicional rezo del Regina Coeli (que sustituye al Ángelus en el tiempo de Pascua).
El Papa comenzó a leer el texto previsto, pero al rato se dio cuenta que el micrófono no funcionaba y no se escuchaba nada. Cuando volvió a funcionar y en medio de los aplausos de los cerca de 40.000 fieles reunidos en la plaza dijo: "Finalmente tenemos voz".


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