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“No tenemos miedo”: testimonios de valentía ciudadana en Internet

Internet se ha convertido en un espacio de reunión para mostrar la repulsa contra los atentados terroristas sufridos por Londres y para dejar constancia de que los ciudadanos desafían el miedo. Una página de Internet londinense, creada horas después de los atentados, está llena de fotografías digitales y mensajes del mundo entero con una leyenda constante: "No tenemos miedo".
"Cuando recibí por 'e-mail' la foto de mi amigo Adam, en el interior de la estación de King's Cross, la publiqué enseguida en mi 'blog'", cuenta Alfie Dennen, editor de sitios de internet en la capital británico. "Hubo tantas respuestas que tuve la idea de crear 'notenemosmiedo.com' (en inglés, werenotafraid.com)".

En tres horas, con dos compañeros, registró el nombre del dominio y empezó a publicar los ciber-mensajes. "A día de hoy", explicó este domingo a AFP, "hemos puesto 750. Hay más de 1.500 en espera...".

Después de que la idea fuese publicada en la prensa alemana e italiana, han llegado fotos de Berlín, Munich, Roma, Nápoles y Milán. Casi todas las fotos tienen un denominador común: en sus mensajes se insiste con "no tenemos miedo".

7 Comentarios
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Dice ser Shon
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Dice ser Shon, 11.07.2005 - 15.11h

Yo de quien tengo miedo es de BUSH y sus coleguitas como Sharon y compañía, que en este momento se deben estar partiendo el culo de risa.

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Dice ser Gaspar Payá
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Dice ser Gaspar Payá, 12.07.2005 - 12.58h

Shon,

Ha muerto alguno de tus coleguitas por culpa de Bush y sus colegas? quienes salvaron el culo a los coleguitas Europeos de nuestros abuelos y bisabuelos?

Sabes, que te suelten en medio de Iran y que sigas tu carrera de libertad de expresion entre ellos, veras que bien te viene y entonces yo si que me reire de ti. Los unicos que se rien de lo ocurrido en Londres son un buen punyado de Islamicos, y gente como tu.

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Dice ser andrea
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Dice ser andrea, 14.07.2005 - 17.50h

Respecto de quien se rie de quien, los unicos que pueden decidir son las personas que perdieron familiares en esoso atentados, los cuales hay desde niños hasta ancianos que dependian de estas personas, mostrar el descontento que causa estas acciones reprobables los que se rien son esos sujetos sin temor de Dios que se han de reir al leer nuestras protestas, pero hay que ver los diferentes tipos ya que nosotros le llamamos terrorismo a los ataques que matan gente inocente y a extranjeros que entran a otro pais a matar y a hacer guerra y la pregunta que queda en el aire como se le puede llamar a la forma de proceder de EU ante Irack... comentarios??????

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Dice ser Julio César Sánchez Narváez.
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Dice ser Julio César Sánchez Narváez., 17.07.2005 - 20.20h

Julio César Sánchez Narváez.
Dante255@latinmail.com


A los otros países: Estas reflexiones son a partir de la realidad mexicana.

El viernes 15 de julio hubieron dos sucesos, a las siete de la mañana en el programa de Victor Trujillo, con sus invitados de los viernes, aludieron a la salud mental de los presidentes y la necesidad de conocerla; a las seis de la tarde, la Presidenta de “México unido contra la delincuencia”, platicó con José Cárdenas, acerca de analizar las propuesta de los candidatos, para ver si son viables; esto trata de eso, un poco con humor, por si lo leen en público, esta hecho como carta y para leerse en público, los saludo con respeto y afecto.



Villahermosa Tabasco a 16 de julio del 2005.

México unido contra la delincuencia A.C.

Estimado señores:

De males mayores y males menores, con introducción suave y equidad de género. Dicho de un modo humorístico, para qué, si no les gusta, aunque sea una sonrisa.

Hay vidas paralelas, vidas públicas con morales privadas y morales privadas con morales públicas; en esto de moralidades se encaminan –desde luego– los intereses, y las moralidades terminan en la vía publica o en la vía privada, según sea el personaje; en cuestiones de salud mental, a veces se prefiere ser bebedor social que bebedor privado... o se puede asistir de noche a la farmacia, o al mercadeo de fármacos dependientes de quien los compra, o vendedores que dependen de quien los consume; parece galimatías, no le es tanto si atendemos a que lo vendible –a veces– depende de las moralidades y no del mercado o de la necesidad, sino de intereses públicos, o dicho de otra manera: debe ser público que se prohíba para que el mercado florezca, aunque las flores del mercado sean más caras, o dicho de otra manera: hay mercaderías en que el Estado está interesado en que se vendan en privado, porque la Cosa pública requiere de mercaderías privadas... no conozco este tipo de mercaderías, es más no se conocen, es más están prohibidas; el último año ha sido pródigo en noticias de este tipo de mercaderías, y así tenemos que la publicidad es de interés social porque reprueba lo que es reprobable, y la publicidad termina en una aguja morada en un brazo blanco de polvo encaminado hasta la esquina del set de televisión, y allí hay una luz roja que dice: “alto, estamos trabajando”, o el anuncio no existe porque es de noche, pero de todas maneras se trabaja, o se ponen los anuncios automáticos y se rellena la nómina con el fisco que depende –también– de este tipo de relaciones comerciales. “Ya hasta son...” se lee en la puerta del salón de clases: “Licenciado en relaciones internacionales”. Claro lo de internacionales incluye a la aldea global, que hoy es aldea virtual, esto no es broma, existe un señor que se llama, Yon Argenter, que es dueño del espacio virtual, en fin ya no sé, aquí me bajo.

Escuché a su presidente el día de ayer viernes 15 del mes que corre, en el programa de José Cárdenas, en Radiofórmula, sobre la necesidad de que los políticos hagan hoy compromisos viables, que sean creíbles de llevar a cabo con los recursos a la mano, para que así no nos engañen con promesas que no se puedan cumplir; pienso que esto tiene varias aristas, la principal –a mi juicio– que nos pone al tanto de lo que tenemos y lo que no tenemos, o sea con qué se cuenta y con qué no se cuenta. O el prozac se levante en el quinto año del período mensual.
Ayer mismo, en el programa de Victor Trujillo, en Televisa, escuché discutir, acerca de indagar sobre la salud de los que se propongan para presidentes, yo alargaría la propuesta de que todos los que vayan por un puesto de elección popular, deben probar su capacidad de salud para prestar el servicio para el cual se proponen, digo esto de que “se proponen”, porque ya ven ustedes que ellos solitos se proponen y luego uno los elige con el voto. El tema no es fácil, involucra la salud, las minorías políticas, la vida privada, la equidad de género, etc.
Desde mi punto de vista, existen varios aspectos dentro de lo que se conoce como “la salud”, desde luego me refiero a la salud de las personas; así, hay salud física, salud mental, salud social (ermitaños), y otra que ahora no se me ocurre; cuando menos, el que se proponga para presidente es sano que acredite su salud mental y sus antecedentes sociales; no quisiera yo utilizar la palabra “normal”, para decir que deben acreditar ser personas normales (los prospectos)... digamos que pido prestado el concepto “normal”, claro, con sus matices, para hacerme entender. (La palabra “normal”, casi no me gusta, la uso para ser claro y firme, si no me perdonan su uso, vayan al final, allí hay una sonrisa).
Miren ustedes, yo pienso que lo normal en esta sociedad es que la familia está formada por parejas humanas heterosexuales; esto lo concluyo de la simple vista que tengo puesta ahora en la calle, allí pasan parejas heterosexuales, con niños tomados de la mano; al instante la idea que se me viene a la cabeza es que esos niños son hijos de esa pareja, que son hijos que tuvieron de sus relacione sexuales, que así como yo, que también tengo mi pareja y mis hijos de mi pareja, ellos son igual a mí, esto es lo normal, porque además, en toda la cuadra no hay nadie distinto; por excepción veo pasar a veces a personas que no son iguales a un hombre y una mujer, a veces los veo en pareja y a veces solos o solas, me pasa en lo masculino y en lo femenino, es decir, que a veces veo personas que me sugieren –de la simple vista– que son mujeres u hombres, pero son distintos a un hombre o una mujer; esto lo tomo como una excepción; sé que debo tolerar a estas personas porque son humanos y porque así son y así están; he tenido algunos amigos que son de esta manera, los he tratado y he platicado con ellos de buena manera, hasta he bebido y –supongo que la fiesta ha sido en paz–; esto de que yo los tolere, no me remite a pensar en la normalidad, sólo los tolero y respeto... para mí lo normal son parejas heterosexuales con sus hijos; digo lo anterior porque intuyo que me sentiría yo incomodo si viera a alguna pareja homosexual, para decirlo con su nombre, con niños tomados de la mano; me sentiría incomodo pensando en el destino de esos niños, mi incomodidad no va más allá de hacer una reflexión, es decir una actividad intelectual para explicarme a mí mismo lo que veo como excepción, digamos agravada; agravada porque cuando veo a los homosexuales, solos o tomados de la mano, mi estado de ánimo no llega hasta sentir alguna incomodidad que me lleve a la idea de prohibir o protestar; no me ha ocurrido hasta hoy, si llego a ver a algunos homosexuales con niños de la mano, tendré que hacer un esfuerzo para tolerar... pero mi esfuerzo es nulo ante la pregunta de mi hijo de cinco años, que cada vez que ve una persona así, en el programa “La hora pico”, me pregunta: papá, parece mujer... qué es...” el chicuelo es un poco avispado, si lo quieren conocer para que vean que así pregunta, allí está para que lo entrevisten, voy a estar cerca de él, para darle mi referencia del mundo, no vaya a ser que termine creyendo en Fox, sí, porque este mismo chamaco es el que me dice quién le cae bien para presidente, yo tomo nota de lo que él dice: “este si está bien para jefe de los soldados, sí, me cae bien, no regaña, no está triste, no se le ven los ojos de malo”, así lo dice y aunque no estoy muy de acuerdo, con él, hasta hoy sus asesorías me han servido de mucho, porque luego voy y vendo sus ideas.
Lo anterior sirve para explicar mi concepto de lo “normal social”. Decía yo, referente a la pareja heterosexual, que cuando los veo, al instante imagino que los hijos son de la pareja y que además son hijos de sangre de ellos, es decir, son hijos sanguíneos. O sea hijos producto de las relaciones normales de tal pareja; digamos que incluyo en mi intuición, los hijos que nacieron del mismo caudal genético, por otras vías no me preocupa tanto... bueno, no me preocupa, mientras sea el cruce de células humanas de manera análoga a como se lleva a cabo dentro del cuerpo de una relación sexual, de la que todos conocemos, si es que se parece a un cuerpo, digo a eso que está entrelazado, será cuerpo u otra cosa... me refiero a eso que parece ser una pareja, ya lo dijo, más o menos Igual Juan José Arreola.
Esto dicho así sirve para que yo les diga, que en terrenos del amor, del afecto, hasta del instinto humano, existen serias diferencias, entre el afecto que se siente por un hijo de sangre (a como se dice en mi pueblo) a un hijo adoptado, aquí les dejo esto para que reflexionen por qué suceden las cosas.
No me quiero meter en discusiones de cosas ideales porque quiero ser lo más objetivo posible; ya sé que es lícito que se tenga un hijo adoptado, que es hasta amoroso, que es necesario a veces, que en muchas ocasiones se gana en la relación entre adoptante y adoptado, que se hacen estudios de familia, en fin que esta relación puedes ser buena pero no normal, respecto de quienes tienen sus hijos sanguíneos. Reitero: que lo normal es una familia que tenga sus hijos.
Lo anterior sirve para aterrizar en el concepto amor, afecto, instinto de cuidado de los hijos, en fin todas las relaciones y consecuencias que se dan en la relación padre hijo; o, para decirlo en términos llanos: que es distinto un hijo adoptado a un hijo de sangre; que una persona, hombre o mujer, no es un ser completo, hasta que no conoce la preocupación, responsabilidad, amor o afecto por un hijo de su relación heterosexual con su pareja, esa es mi idea; que no es lo mismo mandar al hijo adoptado con la empleada doméstica al médico porque el chico está mal de salud, a tomarlo uno mismo entre los brazos y correr como loco a las tres de la mañana porque el chico está hirviendo el fiebre, que no es lo mismo una cosa u otra... espero que se entienda que uno es el adoptado el otro es de mis genes, pero tampoco es clonado.
Esto es importante para la política porque una persona que no conoce los extremos de los afectos; que hay distinción –por naturaleza– entre afecto o amor hacia un hijo adoptado y afecto o amor hacia un hijo de sangre... decía, que si una persona no está dentro del concepto de normalidad que rige hoy en la sociedad, esa persona no debe ser Presidente de la República, y no debe serlo porque su normalidad sería distinta a la normalidad de los que tienen hijos de sangre; sería normal que un presidente sin hijos de sangre, homosexual o célibe, o con las otras variantes, fuera presidente dentro de esa sociedad formada por esas otras normalidades; porque si nos atenemos a que cualquiera puede ser, perdóneme, allí luego pasan cosas de que una persona habla un lenguaje y otra otros; y así, no pueden entenderse (en lo esencial) dos personas porque viven realidades distintas, pueden sí, tolerarse, pueden platicar, pero cuando lleguen a tomarse decisiones esenciales, seguro que habrán discrepancias esenciales; no estoy hablando de utopías de felicidad, de que si todos tenemos derechos, que debemos ser seres humanos... no, no hablo de eso, hablo de que para que la sociedad sea viable, son los viables los que deben tomar las decisiones, o dicho de otro modo, para que la sociedad pueda ser gobernada de manera correcta, debe ser gobernada por un individuo que participe de la normalidad de esa sociedad determinada; así, los que constituyen la excepción social, también encontrarán campo propicio para sus relaciones, o dicho de otro modo, es más posible que una sociedad evolucione a que involucione o retroceda; digamos que no se llegará a una mayoría en que todos seamos clones, o que todos seamos homosexuales, o que todos los hijos que lleguen a tenerse sean adoptados, que eso no va a suceder o es menos probable que suceda; que dentro de este contexto, hay puestos públicos que deben ocupar los representantes de la normalidad o de la excepción, si esa excepción está confesa o sabida; es cierto, puede gobernar en cualquier puesto alguien que pertenezca a una minoría social, pero que estén debidamente identificados y sabidos de sí mismo, quienes son y cómo son.
Aquí habría que referirse a las minorías; no me refiero a minorías políticas, me refiero a minorías sociales, que llegan a ser minorías políticas, o sea aquellos grupos sociales que no se corresponden con la normalidad social; creo que allí, en esos terrenos de cosas esenciales para la cosa pública, no se le puede confiar la Cosa pública a cualquier persona.
Hoy no existen mecanismos jurídicos para proveer sobre esto, habrá que ir buscando los mecanismos políticos para obligar a los prospectos para que pasen el examen social de sus pares, de sus pares: familias normales; quizá en el futuro se pueda permitir que cualquiera pueda gobernar, hoy, a como está la nación, no nos podemos dar esos lujos. Ya no me meto con lo de salud mental, porque creo que ello va implícito en lo que aquí se dice, quiero decir que debemos conocer, de manera legal o política a los prospectos para que exhiban su historial clínico; se debe recordar que cuando una persona va a ser sometida a una cirugía mayor se le hace su historial clínico en su propio bien, por mayoría de razón se debe hacer a quien va a decidir el destino de toda una sociedad.
Ahora vamos a intentar extraer, de la minoría social, la minoría política; aquí tendría que plantearse –primero– el tema de las minorías políticas –según la conocemos hoy–, habido que lo normal es la mayoría y lo otro es la excepción, lo normal como la mayoría, la excepción como la minoría.
Hoy no hay correspondencia entre la minoría política y la minoría social, esto por los usos y costumbres de la Política Mexicana, en que, no sólo los partidos, sino la sociedad entera no tiene noción ideológica, a como se entendía hasta antes de la caída del Muro de Berlín, pero de todas maneras, se puede decir, que los mexicanos no tienen otra ideología que el guadalupanismo, y esa carencia o abundancia (no sé si esto es bueno o malo) se refleja en la práctica política diaria en que las personas y no los partidos son las que logran abultar la cartera electoral a la hora de contar; los partidos en México, no tienen ideología, esto se refleja en el fenómeno de la migración de personalidades de un partido hacia otro, a tono con las conveniencias, incluso poco días antes de la elección y quién lo dijera ¡hasta ganan!.
Es necesario ir hacia el concepto de minorías sociales, para extraer el concepto de minorías políticas; hoy se toma como minoría política al Señor X, que es de la corriente X de pensamiento y pertenece o representa a un partido X; pero el Señor X, tomo a su pensamiento de lo que leyó o lo que aprendió, o lo que le enseñaron, o lo que presume y no es, o lo que publicita para que le aprueben a su partido en el ife y le den el bonito dinero, aunque se lo que sea y venga de adonde venga; quiero decir, que su manera de pensar es producto de sus relaciones sociales, que no se deben despreciar esas relaciones sociales, pero se pasa por alto que las relaciones sociales aunque son determinantes para la conducta y posición política de una persona, éstas no son definitorias, o al menos son menos definitorias que sus caracteres esenciales que los definen como personas humanas, es decir, como individuos de una sociedad determinada; o mejor dicho, lo que la persona es en relación con la identidad que toma del núcleo social; así, un homosexual tendrá, antes de su concepto social, una idea acerca de su persona que se manifiesta, en lo esencial, de acuerdo a su preferencia; así con cualquier otra minoría; si esta persona x que se toma como ejemplo, llega y dice: “quiero ser presidente”, asumiéndose como quien es en lo esencial como persona, como es en lo externo y en lo interno, pues no cabe ningún problema; pero si esta misma persona, dice ser, en lo esencial, quien no es, o al menos su exterior no coincide con su interior, allí la cosa cuestión se torna crítica, porque tal, no se va a corresponder con los ideales que se forjó el universo electoral al momento de emitir su aprobación; si el electorado está informado, ya sea de propia fuente del aspirante o de cualquier otra fuente, allí será el electorado, debidamente informado, el que decida; pero, como hoy no existe esto, y menos existen mecanismos legales para someter a exámenes a los aspirantes, ello acarrea perjuicio a la función pública; algunas de estas cosas debieran ser requisitos mínimos establecidos en la ley; hoy no hay ley que regule esta situación, por lo que el electorado, debe ejercer presión para que se le haga llegar la información y se entere por quién va a votar. Se toma la referencia homosexual por lo del extremo, no estén pensando que tengo fijaciones u obsesiones, o si las tengo para que ustedes valoren, quiero decir allá ustedes que leen y lo que piensan, siempre es bueno pensar.
Esto nos lleva a otro tema: vida privada y vida pública o derecho a la privacía o hasta dónde la vida privada de un personaje público debe ser vida pública. En la Costumbre mexicana, el que se mete a político ya sabe que lo van a conocer hasta debajo de la cama, si no, pregúntenle a la esposa del presidente Fox, que parece ya quiere tirar la toalla e irse de nuevo a su casa. Sería saludable que se conociera esa vida privada de manera formal y legal, así, para salir de los rumores. Desde luego se debe precisar que hay aspectos de la vida privada que se pueden conocer, y otros no; incluso puede haber interés del electorado en que esos aspectos permanezcan en privado, y a contrario, hay aspectos de la vida publica en que existe interés del estado en que permanezcan en privado. Que se debe tomar en cuanta que hablando de libertades, siempre priva la relatividad, es decir, se debe analizar, primero el efecto o los efectos de los mandatos legales, a la hora de dictar la ley. O sea, que lo privado no es tan privado y lo público no debe ser tan público.
En materia legal priva la buena fe; si son minorías definidas y reconocidas legalmente, no veo problema; reclamar los derechos es un acto legal y a la ley no se le pude mentir, así de simple; ahora, qué pasa con una persona que tiene preferencia por determinada identidad y no quiere que se haga pública su preferencia. En este caso el legislador debe valorar la naturaleza del órgano: colegiado o unitario. En un órgano colegiado será irrelevante la vida privada de los individuos o para no ser tan radical, será menos importante que se haga pública su vida privada; en algunos casos, de acuerdo al número de miembros, hasta necesario que se dé en esos términos privados, pero tratándose de órganos unitarios, sí es relevante que se sepa la orientación del aspirante, porque su decisión de autoridad será tomada en soledad, incluso de acuerdo con la imagen que de él se tenga; que si se da en ocultamiento de su inclinación, este ocultamiento puede incidir en la decisión, para bien o para mal; siendo que se espera una decisión adecuada y no buena ni mala, y el conocimiento de su vida privada puede servir para la adecuación de su acto o para orientar su propio acto, o ilustrar su propio criterio, habido que la imagen que se tienen de él (individuo) está relacionado con su identidad y con la imagen que él tiene de sí mismo (el individuo); existiendo así identidad en la imagen pública, identidad en la imagen que tiene de sí mismo (el individuo) y lo que la sociedad espera de su decisión, de donde servirá que tome referencia, es decir, de la sociedad, para normar su criterio, de acuerdo a lo que se espera de su acto, pues no hay nada oculto y así, su acto coincide con su imagen; pero se puede ser más claro todavía... no se vayan a ofender, dicen que uno no puede hablar nunca de manera objetiva, creo que es cierto, siempre se puede tomar partido, es más se debe tomar partido; vamos a cambiar una palabra y verán cómo todo se aclara: en lugar de “él”, vamos a poner “ella”, esta última palabra como pronombre de prostituta; resulta evidente que cuando se trata de “ella”, como prostituta, estaremos más interesados en su que se conozca su vida privada... cualquier semejanza con morales pública y morales privadas es mera coincidencia, también es mera coincidencia que ellas estén hoy interesadas con el tema de igualdad de género, desde luego que aquí ellas, es ya sin comillas, para los que escuchan, está escrito en cursivas.

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Dice ser heber
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Dice ser heber, 18.07.2005 - 03.39h

me parece que aca estan todos locos ustedes chauuuuuuu

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Dice ser Rodolfo Carrasco
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Dice ser Rodolfo Carrasco, 18.07.2005 - 19.13h

Toda forma de terrorismo forma parte de la mediocridad humana. En tanto y en cuanto el hombre deje de ser un ser mediocre e inferior, existirá el terrorismo. I si no, alguien vió alguna vez que, entre especies animales se maten sin motivo ?. El animal mata por hambre y supervivencia, el hombre mata por mediocre e idiota. Me arrepiento de pertenecer a la raza humana.

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Dice ser maritza
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Dice ser maritza, 07.09.2005 - 23.34h

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