Inglaterra, un país que hubo un tiempo que se admiraba por su cultura y la urbanidad de sus gentes, ha degenerado en una nación de "adictos a los programas de telerrealidad, obesos y bebedores", según una nueva guía cuyos autores, ellos mismos ingleses, no carecen del sentido del humor.
El pueblo inglés resulta cada vez más difícil de entender
"De los más de doscientos destinos de todo el mundo que cubren nuestras guías, ninguno es tan fascinante, hermoso y diverso culturalmente, pero al mismo tiempo ninguno tan insular, que se dé tanta importancia y resulte tan irritante como Inglaterra", señala la guía.
Según sus autores, los ingleses tienen opiniones sobre todo, en especial la política, pero son al mismo tiempo voraces consumidores de "cotilleos sobre famosos" como se ve con echar una rápida ojeada a los tabloides sensacionalistas.
Obedientes consumidores
"Es una nación que presume de patriotismo y que tiene, sin embargo, a un primer ministro escocés (Gordon Brown), a un seleccionador nacional italiano (Fabio Capello), y a un consorte real griego (el príncipe Felipe)", dice la guía.
Para sus autores, los ingleses han devenido además en "obedientes consumidores en lugar de ciudadanos activos y su fidelidad a las marcas (de productos) es lo que más se aproxima en ellos a la fe religiosa".


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