Allí, los supervivientes desesperados pedían ayuda casi una semana después de que unas 100.000 personas se teme que murieran por el peor ciclón que sacude Asia desde 1991, cuando 143.000 personas murieron en el vecino Bangladesh.
'Consideramos una atrocidad la lentitud de la respuesta del Gobierno de Birmania (Myanmar) para aceptar la asistencia', dijo a la prensa el embajador estadounidense ante la ONU, Zalmay Jalilzad.
'Está claro que la capacidad del Gobierno para manejar la situación, que es catastrófica, es limitada'.
La ONU y la Cruz Roja informaron de que ya han comenzado a llevar suministros por vía aérea tras la lenta reacción de la junta militar que dirige la antigua colonia británica desde hace 46 años. Estados Unidos está esperando su aprobación para comenzar los vuelos militares.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, declaró que está intentando entablar negociaciones directas con el general en jefe de la junta, Than Shwe, para persuadirle de que elimine los obstáculos.
Una portavoz de la ONU dijo que Ban cree que sería 'prudente' que el Gobierno birmano aplazase el referéndum previsto para el sábado en las zonas no afectadas por el ciclón sobre una constitución que han redactado los militares con el ánimo de reforzar su control sobre el poder.
Si los militares dan luz verde al vuelo estadounidense sería muy significativo debido a la enorme desconfianza y resentimiento entre los generales birmanos y Washington, que ha impuesto duras sanciones para intentar acabar con el régimen militar.
Varios testigos han visto pocas pruebas del esfuerzo internacional en la zona del delta del Irrawaddy, al sur del país y la más golpeada por el paso del ciclón.
'Moriremos de hambre si no nos envían nada', dijo Zaw Win, un pescador de 32 años que tuvo que sortear cadáveres flotando para encontrar un barco con el que hacer el trayecto de dos horas a Bogalay, un pueblo donde el Gobierno dice que 10.000 personas han muerto.
LLEGAN LOS AVIONES
La tormenta pulverizó la zona del delta el sábado con vientos de 190 kilómetros por hora seguidos de una enorme ola de varios metros que causó la mayoría de las víctimas mortales y los daños, destruyendo varios pueblos.
La ONU calcula que al menos 1,5 millones de personas están 'gravemente afectadas', dijo el jefe de asuntos humanitarios, John Holmes.
Los medios estatales siguen dando un balance de 22.980 muertos y 42.119 desaparecidos, pero diplomáticos y expertos en desastres han dicho que la cifra real será mucho mayor.
Responsables de la ONU que se habían quejado de los obstáculos puestos por los generales, dijeron que media docena de aviones de transporte han podido aterrizar en el aeropuerto de la antigua capital, Yangón.
Los militares birmanos han sido tradicionalmente suspicaces con el mundo exterior, por lo que están dudando si permitir lo que sería la mayor presencia internacional en el país desde hace décadas para ayudar a atender a un importante porcentaje de su población.
/Por Louis Charbonneau/


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