Elisabeth Fritzl, de 42 años, permaneció prisionera en el sótano sin ventanas situado debajo del hogar familiar, cuya parte original fue construida a finales del siglo XIX, mientras que en 1983 se finalizó una extensión.
'Ya en la fase de planificación hubo la intención de añadir algo en este edificio, algo desconocido, algo fuera de la vista de la autoridad de la construcción, una pequeña área, un pequeño secreto, una pequeña mazmorra', dijo en una rueda de prensa el comisario que encabeza la investigación, Franz Polzer.
Josef Fritzl, de 73 años, ha admitido haber encerrado a Elisabeth en el sótano. Tres de sus hijos-nietos han pasado toda su vida allí, hasta que el caso se conoció hace poco más de una semana, acaparando la atención mundial.
Elisabeth, que dice que Josef abusó de ella desde que tenía 11 años, declaró que fue drogada y encerrada en el sótano cuando tenía 18 años. Cuando el padre entregó los planes para la extensión de la casa a las autoridades hace unos 30 años, ella tenía 12.
La prisión tenía ocho puertas con candados.
Los fiscales acusan a Fritzl de violación, incesto, coerción y la muerte de uno de sus hijos-nietos, un bebé que dice que quemó en un horno tras su muerte al poco de nacer.
RELACIÓN INCESTUOUSA
El caso se conoció cuando la hija mayor de la relación incestuosa, una joven de 19 años, enfermó gravemente y tuvo que ser trasladada a un hospital. Ahora está en coma inducido y necesita respiración asistida, dijo el lunes su médico, Albert Reiter.
'En los últimos días, su estado ha mejorado y se ha estabilizado en cierta forma', declaró en una rueda de prensa. 'Pero no puedo dar una prognosis sobre cuánto tiempo permanecerá en este estado'.
Los médicos dicen que el estado de Elisabeth y sus hijos - los otros que permanecieron encarcelados son dos varones de 18 y cinco años - mejora.
'La luz, el aire fresco y la nutrición equilibrada les está haciendo bien', dijo el médico Berthold Kepplinger, del hospital en la localidad austriaca de Amstetten donde la familia está siendo atendida.
Kepplinger añadió que a petición de su hija, Fritzl accedió a darles suplementos de vitamina D y una lámpara de rayos UVA para compensar la falta de luz.
Los otros tres hijos fueron criados por Fritzl y su mujer Rosemarie, en la casa, argumentando que Elizabeth se había fugado para unirse a una secta y que dejaba sus hijos porque no los podía criar.
'Los hijos de la casa y los del sótano se están conociendo de un modo alegre', explicó Kepplinger. 'Lo agradable es que están empezando a tener una vida diaria juntos: la madre y la abuela preparan el desayuno, los niños hacen las camas'.
/Por Karin Strohecker/


Alemania presionó a España para que recurriera al fondo de rescate
No me culpes por superar un cáncer
Una nueva terapia para el cáncer libera células cautivas
Buscar empleo: los españoles prueban suerte en el norte y en el sur
Lolo Jones, de 29 años, presume de virginidad antes de los Juegos
Mario Casas: "Hollywood no es un objetivo por ahora"
Qué hacer para alargar la vida del ordenador
Venden el original de la portada de 'Tintín en América' por 1,3 millones de euros
¡Sé el primero en hacerlo!