Os ofrecemos esta entrevista ahora que los valencianos acaban de publicar el mini-CD Esta no será otra canción de amor, con uno de los temas estrella del citado álbum por título y otras seis canciones nuevas, un aperitivo mientras preparan nuevo trabajo para 2009.
Segunda vez con Albini. ¿Se barajaron otras posibilidades o teníais bien claro que queríais repetir con él?
JORGE MARTÍ: Barajamos varias opciones y desde el primer momento era el que más fuerza tenía, sabíamos que íbamos a volver. Allí se puede grabar de puta madre. La idea era hacer el trabajo aquí, y luego queríamos añadir algunas de las cosas que nos había aportado grabar con Albini al concepto que teníamos del nuevo trabajo. En un momento dado hicimos una reunión con la compañía, hablamos de que nos gustaría volver y bueno, hemos intentado aprovechar las buenas cualidades del estudio, estar más relajados, ir conociendo ya a Steve... Saber lo que te vas a encontrar hace que prepares el disco de una manera determinada desde el principio. Lo hemos pasado muy bien y hemos quedado muy contentos con el resultado.
¿Uno llega a escribir teniendo en la cabeza los métodos de trabajo o el tipo de sonido con el que Albini suele obtener mejores resultados?
PAU ROCA: Más que componer, tocas las canciones de una manera determinada. También le elegimos porque antes de ir a ver a Albini habíamos pensado, dijimos, "para grabar estas canciones necesitamos alguien que sea muy natural y muy contundente", así que un poco las dos cosas.
El disco suena crudo, tenso, inflamado, posiblemente sea lo más básico que hayáis hecho nunca... ¿Buscábais deliberadamente este sonido urgente y desgarrado?
JM: Yo creo que el grupo siempre ha sonado bastante cortante.
PR: Sí se ha acortado un poco la distancia entre el directo y el estudio. Hemos cambiado un poco también la forma de tocar, tenemos un equipo distinto.
¿Y en este recrudecimiento de vuestro sonido puede haber tenido algo que ver el redescubrimiento que se ha vivido en los últimos años de la escenas post-punk y cool wave de finales de los setenta y primeros ochenta?
PR: A nosotros siempre nos han gustado ese tipo de sonidos oscuros, la música de los 80 bien entendida que está volviendo ahora. Realmente los discos de The Cure o de Psychedelic Furs o de los Chameleons los pones ahora mismo y parece que fueran grupos contemporáneos.
Hay momentos en los que parece que los ritmos quisieran hacerse aún más bailables, con brillantes resultados. ¿Pensáis seguir explorando esa vía en el futuro?
PR: La canción más bailable que hemos hecho nunca es Posidonia. Es un disco no de baile, pero si son canciones que se pueden pinchar. Realmente en ocasiones anteriores difícilmente se nos podía pinchar.
Cantáis: "Nos falta el carisma y no tenemos talento. Sólo hablamos del pasado y nunca estamos contentos. Siempre discutidos, o nos dan por acabados. Hay tanto que no sabemos. Y el futuro es tan incierto". Como banda veterana, ¿sentís esa incertidumbre de cara al futuro?
PR: Esto identifica algunos de nuestros pensamientos, los hay mucho más positivos. No somos un grupo al que la prensa haya llevado en volandas, somos un grupo sin portadas. Eso nos da fuerzas para seguir. Tenemos la suerte de contar con un público muy exigente pero a la vez muy fiel, que nos permite crecer; un público que si te arriesgas suele seguirte. Lo mejor que tenemos es eso; y lo peor, las cosas de la prensa.
JM: Bueno, yo diría que el futuro siempre es incierto. Cada historia, cada persona y cada carrera de un grupo es distinta. Hay bandas a las que el éxito les puede venir con el primer disco; hay grupos a los que puede que no les venga nunca; hay quienes tardan diez discos en triunfar o en ser reconocidos, pero nunca se sabe. Yo creo que hoy en día todo el mundo se mueve por clichés y le pasa mucho a la prensa también: se busca el hype del momento y hay tal avalancha de referencias... Discos a los que se les dedica un montón de tiempo pasan desapercibidos porque no hay el suficiente tiempo como para disfrutarlos.
¿Como jóvenes en la treintena? ("Y el futuro es tan incierto...")
PR: La carrera musical es incierta siempre. Una mierda de disco te puede hundir, pero siempre hemos confiado en que mientras nos dure la inspiración y nosotros le dediquemos trabajo las cosas funcionarán. Siempre que veo un buen grupo, al final funciona. La pereza mata, y el éxito puede matar a un grupo también, porque empiezas a pensar otras cosas.
JM: Ahora mismo estamos dedicándonos a la música solo, esta es una noticia para congratularse, estamos muy contentos, es muy bonito hacer lo que te gusta y que te paguen por ello pero no queremos que esto condicione nuestra música. En ese aspecto yo creo que es bastante valiente el hecho de grabar donde grabamos, hacer el tipo de canciones que hacemos porque podríamos hacer música mucho más fácil, más sencilla y más comercial, grabar con un sonido mucho más amable, pero realmente no es lo que nos apetece y no lo hacemos.
¿Qué tal os sentís dentro del Mushroom Pillow y qué opináis de sus últimos pasos?
JM: Nos sentimos a gusto. Es un sello muy coherente, donde apetece estar. Nos gusta su forma de trabajar, de contemplar el negocio de la música, prima siempre lo artístico sobre lo económico (aunque sin descuidarlo).
PR: No perder de vista el hecho de que es una empresa está bien.
JM: Luego nosotros también como grupo seguimos la filosofía de Mushroom Pillow que es intentar siempre dar lo máximo a la gente. Luego la gente se descarga el disco, lo roba o hace lo que quiere, pero bueno, por nosotros no va a quedar que intentemos ofrecer siempre la mejor grabación posible, queremos tener siempre el mejor equipo posible, intentando mejorar siempre en todas las facetas que son de nuestra incumbencia, y esa filosofía la tiene también Mushroom Pillow en las ediciones de los discos, los vídeos... Es decir, siempre en la medida de nuestras posibilidades, ofrecer el mejor producto posible.
Como miembros ilustres de la escena musical independiente española, ¿qué destacaríais, para bien y para mal, del ambiente musical (grupos, bares, salas, clubes, escenas...) que se vive en el país a día de hoy?
PR: La salas son un poco el talón de Aquiles del circuito en este país. Hay público, hay buenos grupos pero las salas...tampoco es cuestión de criticarlas, es muy duro tener una sala y la ley no es nada permisiva. En los países donde funcionan bien los circuitos de salas hay apoyo gubernamental. Nosotros intentamos ofrecer siempre el mejor sonido posible, llevamos los backliners, llevamos un equipo de la hostia y queremos que la gente que se deje 15 euros escuche bien y nos vea bien, y hay salas en las que eso es imposible.
JM: Sí, esa es la mayor putada de todas. Hay medios, hay festivales, hay mucha música en directo pero falla la infraestructura. También me pongo en la piel de los grupos que empiezan, es realmente difícil ir a tocar porque hay que pagar por ello.
PR: Cuando nosotros empezamos, te pagaban por tocar. Te daban la taquilla y ya estaba, pero ahora hay que pagar.



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