Unos 900.000 cruceños podrán votar sobre un estatuto que les permitiría tener su propia justicia, establecer impuestos y, especialmente, fijar una política de tierras que frene un plan de La Paz para repartir centenares de miles de hectáreas en Santa Cruz entre pueblos indígenas y campesinos pobres.
Declarado ilegal por el presidente izquierdista Evo Morales, no reconocido por la justicia electoral y criticado por los gobiernos de la región, el referendo convocado por la oposición conservadora cruceña será seguido por consultas similares en otros tres de los nueve departamentos en Bolivia: los opositores Tarija, Beni y Pando.
Según analistas, los proyectos autonomistas muestran la profunda polarización de la sociedad boliviana entre los sectores más ricos que viven en las llanuras del oriente y poseen la mayor parte de la tierra; y la mayoría pobre, especialmente indígenas que sobreviven de pequeñas parcelas en sierras del occidente.
'La autonomía permitirá mayor control social y ciudadano, dotarnos de gobiernos departamentales fuertes privilegiando a los sectores más olvidados', prometió esta semana en un discurso el prefecto (gobernador) de Santa Cruz, Rubén Costas.
'La autonomía no podrá ser jamás un instrumento en beneficio de mezquinos intereses', agregó el líder derechista regional más poderoso del país, acusando a Morales de 'totalitario'.
La Iglesia católica advirtió recientemente de que el caos político en Bolivia provocado por el choque entre el proyecto de cambio de Constitución de Morales y los desafiantes referendos de autonomía puede disparar violentos enfrentamientos entre críticos y seguidores del mandatario indígena.
Morales pidió calma a sus partidarios y les solicitó no movilizarse contra el referendo, pero al mismo tiempo respaldó una convocatoria a concentraciones populares en todo el país, el mismo domingo, 'por la unidad nacional'.
Los departamentos con aspiraciones autonómicas concentran la mayor parte de la riqueza natural de Bolivia, incluidas las enormes reservas de gas natural de Tarija, que alimentan hogares e industrias en Argentina y Brasil.
Morales, el primer presidente aborigen en la historia de la nación más pobre de Sudamérica, ha prometido refundar su país para dar más poder a los indígenas y sacar adelante la economía nacionalizando el gas natural explotado por transnacionales como la española Repsol y la brasileña Petrobras.
En un intento por evitar profundizar la crisis política y ahuyentar el fantasma de la violencia, el ex líder cocalero frenó en marzo el proceso de reforma constitucional que había enfurecido a la oposición por fortalecer a los sectores indígenas, permitir 'una revolución agraria' y dar marco legal a la nacionalización de los recursos naturales.
Pero Santa Cruz decidió mantener la convocatoria al referendo, a pesar, además, de los intentos de la Organización de Estados Americanos para que lo suspendiera.
Los Gobiernos izquierdistas de Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Cuba -los principales aliados de Morales en la región- aseguraron que la consulta intenta desestabilizar al mandatario boliviano y dividir al inestable país, que vivió varios estallidos sociales en los últimos años que dejaron muchos muertos.
Santa Cruz, en la llanura oriental de Bolivia, fronteriza con Brasil y Paraguay y nueve veces más grande de Suiza, aporta un tercio a la pequeña economía boliviana de 13.000 millones de dólares con sus explotaciones agrícolas y forestales, sus procesadoras de aceite y su producción de gas natural.
ESCENARIOS POLITICOS
Los sondeos pronostican el triunfo el domingo de la propuesta de estatuto cruceño. En 2006, los habitantes de Santa Cruz votaron masivamente por el 'sí' en una consulta en la que se les preguntó si querían autonomía para su distrito.
Mientras algunos analistas ven una profundización de la crisis política tras el referendo, otros son más optimistas y creen que el Gobierno y la oposición se sentarán a negociar especialmente el texto de la nueva Constitución.
'Lo más sensato sería pensar que va a triunfar una propuesta hacia la autonomía. Y esto (...) sería un instrumento de negociación para forzar que el Gobierno central de Bolivia se siente, digamos, en la mesa de negociación', explicó el analista político Fabián Pressacco.
Las relaciones de fuerza dentro de Bolivia a partir del lunes dependerán también del grado de participación de los cruceños en el referendo, dado que un elevado absentismo podría fortalecer a Morales y reducir el margen de maniobra del distrito opositor.
/Por Alejandro Lifschitz/.*.


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