La controversia respecto a Jeremiah Wright, que durante muchos años fue pastor de la iglesia de Obama en Chicago, ha eclipsado su campaña de cara a las primarias que se realizarán la próxima semana en Indiana y Carolina del Norte, y amenaza con socavar el apoyo que necesita de los votantes blancos en su carrera por la nominación presidencial demócrata.
Wright repitió esta semana las afirmaciones de que Estados Unidos tuvo parte de culpa por los ataques del 11 de septiembre de 2001 y dijo que Washington jugó cierto rol en la expansión del sida a la comunidad negra, que ha sido desproporcionadamente afectada por el VIH.
Obama, quien encabeza una batalla cerrada con la senadora Hillary Clinton para convertirse en el candidato que se enfrente al aspirante presidencial republicano John McCain en las elecciones de noviembre, denunció el martes los puntos de vista de Wright como 'deplorables'.
Obama dijo que no conocía el impacto de los puntos de vista de Wright en los votantes, pero algunos afroamericanos entrevistados en Durham, Carolina del Norte, dijeron que temen que la repentina prominencia de Wright le dé a los votantes blancos una razón para abandonar la campaña de Obama.
'(Wright) sigue tocando una campana que no necesita ser tocada, y yo digo 'por qué haría eso'', dijo Wilma Dillard, dueña de Dillard's Barbeque, un popular restaurante en el mayoritariamente negro suburbio de Durham.
'Los blancos educados podrían dejar a un lado a Wright, pero los (blancos) menos educados podrían verse intimidados y verlo como una amenaza de parte del hombre negro que siempre han temido', expresó Dillard en una reflexión sobre lo que podrían pensar otros afroamericanos.
El concejal de la ciudad de Durham Michael Page, quien también es un ministro bautista, dijo que las posturas de Wright deben ser juzgadas en el contexto de su larga lucha contra la desigualdad, pero también dijo que los negros que conocía estaban 'furiosos' por el momento en el que Wright eligió hacer sus comentarios.
Los comentarios de Wright son vistos como particularmente delicados para Obama debido a que los políticos estadounidenses que compiten por un cargo estatal o nacional raramente hacen hincapié en el tema de raza debido a su capacidad de evocar fuertes e irreconciliables puntos de vista.
Los afroamericanos representan cerca del 13 por ciento de la población de Estados Unidos y algunos expresan rabia por lo que ven como una continua discriminación en un país donde una historia de esclavitud y otras formas de opresión racial contradicen los valores nacionales.
/Por Matthew Bigg/.*.


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