Michael Cartwright, un taxista de Darlington de 35 años de edad, estaba ayer con un grupo de amigos bebiendo tranquilamente en un pub, cuando vio la cara de Jesús en su botella de sidra.
"Cuando lo vi se me puso la carne de gallina. No tuve ninguna duda que se trataba de la cara de Jesús. Aún
puede verse su barba y pelo" declaró el taxista.
"No estoy seguro de qué mensaje estaba enviando Jesús, y tal vez nunca lo sabremos", concluyó el sr. Cartwright, que lamenta no haber conservado la botella.




7.454.823 contribuyentes marcaron la x del IRPF para la Iglesia
Alemania es la nueva perseguidora de España en el ránking FIFA
Libertad condicional para un cofundador de Megaupload
El Gobierno igualará los sueldos de los alcaldes y concejales
La obra 'Veraneantes' parte como favorita de los Premios Max
Mueren cien presos al incendiarse una cárcel hondureña
Mick Jagger regresa a las listas de éxitos 25 años después
La reforma solo tiene 2 medidas concretas para nuevos contratos



¡Sé el primero en hacerlo!