Rimbaud, ese poeta al que Leonardo DiCaprio concedió vida cinematográfica, escribió que «hay que ser absolutamente moderno».
Libro a libro, Manuel Vilas avanza en esta afirmación, y con España se sitúa a la altura del Principado de Andorra. Lo primero: el continente.
¿Qué es España? ¿Una novela sobre España o Jesucristo? ¿Una historia coral de escritores zaragozanos que se citan en tabernas y pintores zaragozanos arrojados a la vía del tren? ¿Un libro de relatos que trata de España? ¿Un blog cuyo administrador no permite comentarios? ¿Un diario cerradito con candado y enterrado en el jardín cual cápsula del tiempo?
Pensemos en España como en un libro/puzle compuesto por diversos fragmentos/piezasque confluyen en orden anárquico y con resultado satisfactorio, pese a los quebraderos de cabeza que supone hallar un texto que encaje con otro. El paisaje final, las montañas nevadas de las familias felices, debe parecerse a la España–en cursiva– que Vilas glosa: kafkiana, absurda, con citas de Juan Carlos II, turismo en La Habana y mártires bautizados Manuel Vilas.
España es, para Vilas, «un país estupendo. ¡No voy a defender Birmania!». Frente a coetáneos que explican nuestro tiempo pasaporte en mano, Vilas prefiere el ternasco y la literatura aragonesa de los sesenta. Su obra reivindica la construcción de un futuro adoptando el pasado como punto de referencia, como leemos en el capítulo/relato Breve historia del tiempo.
La cuestión no es elevar los tópicos de allá, sino subvertir los estereotipos de aquí para crear una nueva realidad. Ciencia ficción, un reality… ¡Viva España!
Editorial DVD / 240 páginas / 14 euros



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