La serie con la que Antonio Santín ha inaugurado su primera individual en Madrid es repugnante y bella, bestia y reflexiva al mismo tiempo.
Su técnica es la pintura; y su motivo sale directo del matadero: consiste en una serie de despojos de animales muertos que le inquietaron cuando estaba leyendo Rebelión en la granja, de George Orwell.
Santín hizo un revuelto de todo en su cabeza y plasmó su poso en una exposición que parece esconder una dramática metáfora de la fragilidad y de la angustia del ser.
Con su estilo tenebrista, barroco y neoexpresionista, y géneros como el bodegón y la naturaleza muerta, consigue disparar al espectador en el fondo oscuro de su alma mientras hace un guiño a la tradición pictórica y a lo convulso de la existencia.
Madrid / Rita Castellote / Hasta el 31 de mayo / www.galeriaritacastellote.es



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