El autor centró su discurso en la obra de Miguel de Cervantes, cuyo fallecimiento se conmemora hoy, Día del Libro.
Gelman, quien el lunes había dicho que escribía su obra 'en defensa de la Argentina', tampoco olvidó en su discurso a los menos favorecidos en el mundo ni eludió la política.
'Hoy celebro nuevamente una España empeñada en rescatar su memoria histórica, único camino para construir una conciencia cívica, sólida, que abra las puertas al futuro', dijo, haciendo referencia a la Ley de Memoria Histórica promulgada por el Gobierno, en un acto que contó con la presencia del presidente, José Luis Rodríguez Zapatero.
'Hay quienes vilipendian este esfuerzo de memoria (...) sospecho que no pocos de quienes preconizan la destitución del pasado general, en realidad quieren la destitución de su pasado en particular', añadió.
También criticó la guerra de Irak, un tema que fue muy polémico en España cuando el Ejecutivo de José María Aznar dio su respaldo a la invasión del país árabe en 2003 en contra de la mayoría de la opinión pública: '(...) centenares de miles de seres humanos son privados de la muerte propia. Así se da en Irak'.
'EL QUIJOTE ME ABRÍA MANANTIALES DE CONSUELO'
La vida de Gelman, de 77 años, no ha sido fácil. Durante la dictadura militar argentina (1976-1983), perdió un hijo, que desapareció tras ser detenido junto a su mujer, y hasta 2000 no encontró a la hija de ambos, Macarena, nacida en cautiverio.
Gelman se refirió a la poesía y a autores como Santa Teresa y San Juan de la Cruz, que tuvieron para él 'un significado muy particular' en el exilio.
'Su lectura desde otro lugar me reunió con lo que yo mismo sentía, es decir, la presencia ausente de lo amado, Dios para ellos, el país del que fui expulsado para mí'.
Siguiendo con la dictadura argentina, añadió que 'moría muchas veces y más con cada noticia de un amigo o compañero asesinado o desaparecido que agrandaba la pérdida de lo amado'.
'El Quijote me abría entonces manantiales de consuelo', contó.
Hablando de Cervantes y de guerras, recordó que al Quijote le indignaba 'que las armas de fuego hayan sustituido a las espadas', y la posibilidad de matar a la distancia con la llegada de las armas de fuego, de la misma manera que a él le indigna cómo se mata hoy, aún a más distancia.
'Qué decir de los 200.000 civiles de Hiroshima que el coronel Paul Tobbets aniquiló desde la altura apretando un simple botón. (...) Pocos conocen el nombre de las víctimas cuya vida el coronel había segado', señaló.
La entrega del premio, dotado con algo más de 90.000 euros, se llevó a cabo en un tradicional acto en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, localidad donde nació el autor de 'El Quijote'.
El Cervantes se entregó por primera vez en 1976 al poeta Jorge Guillén y entre otros ganadores están el colombiano Álvaro Mutis, el chileno Jorge Edwards, el cubano Guillermo Cabrera Infante, el peruano Mario Vargas Llosa y los españoles Francisco Umbral, José Hierro, Camilo José Cela, Francisco Ayala y Miguel Delibes.
Gelman es el cuarto argentino que recibe este galardón, después de Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Ernesto Sabato.
/Por Feliciano Tisera/


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