La escritora ovetense Susana Pérez Alonso ha salvado, literalmente, sus libros de la quema.
Su contrato con una editorial terminó y, como al parecer es habitual, los que no se habían vendido iban a ser incinerados.
«No tenía ni idea y me quedé pasmada», explica, «pero no podía permitirlo».
Así que decidió donarlos a la Biblioteca de Asturias , que se quedó con algunos de los ejemplares. Esta semana, los usuarios pudieron llevarse el resto a casa.
«No se debería quemar ningún libro», sostiene la novelista, que anima a los escritores a seguir su
iniciativa. «
Los libros son muy caros, un negocio tremendo, pero deben llegar a todos
Aunque sus novelas 'volaron' de la biblioteca y no llegaron ni al día del libro, Pérez Alonso se confiesa «muy descreída de las estadísticas» y no concede mucho valor a las que sitúan a Asturias entre las comunidades con más lectores.
«El nivel cultural del país es ínfimo», asegura sin reparos, «lo demuestra la televisión, que está hecha para idiotas, depravados e insatisfechos sexuales».
Tampoco se corta en tirar piedras contra su propio tejado: «Los libros no son importantes ni marcan la vida, la vida la marcan las personas y los acontecimientos, un libro debe ser entretenido y a ser posible un best-seller: Calderon, Lope y Shakespeare eran best-seller».
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