La DFT es la enfermedad neurodegenerativa más frecuente en menores de 65 años después del Alzheimer y en España afecta a cerca de 5.000 personas, según datos de 2006 de la Universidad de Navarra.
Algunos pacientes de DFT desarrollan capacidades artísticas cuando el área frontal de su cerebro decae y se impone la región posterior, explica hoy El País, que recoge la experiencia de Anna Adams, una científica canadiense que se convirtió en artista y murió el año pasado por culpa de esta enfermedad.
Dificultades en el lenguaje
Adams abandonó la ciencia y se dedicó al arte, y a los 53 años pintó una obra que traduce la partitura musical del Bolero de Ravel, quien también sufrió la DFT, a forma visual.
La enfermedad, que es incurable, se suele manifestar en primer lugar a través de dificultades en el lenguaje o la pérdida de esta habilidad. Pero también pueden presentarse cambios de la personalidad.
Los afectados no se desenvuelven correctamente en situaciones sociales porque "no son conscientes de que lo que hacen está mal; por ejemplo, coger comida de un plato ajeno", dijo el neurólogo Neill Graff-Radford en 2006.


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