El propietario de una casa vacía y bastante deteriorada situada en el número 31 de la calle Zaragoza de Barcelona soldó el pasado domingo la puerta de entrada a la vivienda cuando en su interior había un okupa que se negaba a abandonarla, según informa hoy La Vanguardia .
La acción desembocó en una orden de desalojo urgente por parte de un juez de Barcelona después de la intervención de los Mossos d'Esquadra.
Sellado en domingo
El sellado de la vivienda se produjo el domingo después de que un vecino denunciara que la casa había sido okupada por un grupo de jóvenes unos días antes.
Los propietarios enviaron a un soldador para que sellara la puerta que fue acompañado por el abogado Roger Granados, que tuvo una discusión cuando dos amigos del okupa encerrado le recriminaron la acción.
El altercado provocó la llegada de los Mossos que ordenaron que la puerta fuera desbloqueada. Cuando el soldador obedeció las órdenes, otros dos okupas se colaron en la vivienda, lo que sulfuró a los propietarios.
Roger Granados tuvo que ir a comisaría a presentar una denuncia y advertir del mal estado de la vivienda, lo que suponía un riesgo para los okupas, hecho que provocó la intervención de un juez con una orden exprés de desalojo. Una vez salieron los okupas la casa fue sellada definitivamente.


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