Desde el pasado 16 de abril, el Museo Guggenheim controla directamente todas las operaciones de compras, gastos e inversiones, así como su contabilidad. En concreto, es el departamento de finanzas quien se ha hecho cargo de esta labor.
De esta forma, el Guggenheim quiere evitar a toda costa que se reproduzca un nuevo caso de fraude, como el detectado el 7 de abril. Ese día, el subdirector financiero revisó la cuentas tras la solicitud por parte del Tribunal Vasco de Cuentas de determinada información dentro de un proceso de fiscalización de una operación de compra de divisas.
En esa fecha, Roberto Cearsolo, director financiero, estaba de baja, y su subordinado directo descubrió todas las irregularidades: un desfalco de 486.979 euros.
También reveló el método utilizado por Cearsolo para cometer a lo largo de diez años el desfalco. El ex director financiero, actualmente despedido y denunciado ante la justicia, incrementaba de manera artificial el importe de las operaciones de inversión de la pinacoteca y posteriormente desviaba ese exceso a sus cuentas. Le ayudó que era el único responsable de las finanzas, y que trabajaba a través de una sociedad externa al museo.
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