Los consumidores desde Bangkok a Teherán han sufrido los mayores incrementos en el precio de este alimento básico desde principios de los años 70, cuando la subida del petróleo de la OPEP disparó los precios hasta entre 1.300 y 1.400 dólares la tonelada, en términos ajustados a la inflación.
El 100 por cien del arroz blanco de grado B tailandés, considerado el estándar mundial, está alrededor de 950 dólares por tonelada, el triple que a principios de 2007, ya que la principales naciones exportadoras redujeron sus envíos para lidiar con la inflación doméstica y las importadoras buscan suministros por todos lados.
'Mi suposición es que comenzaremos a ver una estabilización en uno o dos meses', dijo Robert Zeigler, director general del Instituto de Investigación del Arroz con sede en Filipinas, en una entrevista telefónica con Reuters el viernes.
'Alcanzaremos un máximo y caerá con bastante rapidez pero no cerca de los 300 dólares por tonelada'.
En el momento de la crisis de los 70, el IRRI llegó al rescate con la Revolución Verde: el desarrollo de granos de arroz de alto rendimiento que multiplicaron las cosechas del producto asiático básico y permitió industrializarse a los principales productores como China, India y Tailandia.
Para alcanzar un segundo avance, Zeigler advirtió que los gobiernos y las agencias internacionales tenían que adoptar medidas urgentes para impulsar las cosechas y mejorar el acceso de los pobres a un grano que alimenta al grueso de los 6.600 millones de habitantes del planeta.
/Por Carmel Crimmins/


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