Comenzó a beber a los 12 años y a los 14, la joven británica Natasha Farnham sufrió una insuficiencia hepática que casi le cuesta la vida. Las casi seis botellas de vino que bebía al día fueron la causa.
Hoy, con 18, los médicos, que le salvaron la vida en aquella ocasión y que admitieron que nunca habían tratado a una paciente tan joven por abuso continuado de alcohol, le tienen prohibido beber y le han advertido de que puede morir si prueba una sola gota.
Ahora he perdido la memoria a corto plazo y los doctores me han advertido que si bebo más alcohol puedo morir
"Nunca pensé que beber alcohol fuese un problema, veía a mis amigos haciéndolo cada fin de semana", dice Natasha en declaraciones recogidas por el Daily Mail.
"Ahora he perdido la memoria a corto plazo y los doctores me han advertido que si bebo más alcohol puedo morir", asegura, mientras explica que todo comenzó cuando se bebió una botella de sidra a los 12 años.
"Luego, a los 13, era capaz de beber tres litros de vino, una botella de vodka...", continúa. "No sabía lo que era un alcohólico, y menos que yo era una".
"Nunca cuestioné lo que hacía y mi madre no sabía nada porque le decía que estaba en casa de un amigo", concluye.
Farham, que ha seguido un programa de rehabilitación durante dos meses, ha decidido contar su historia para disuadir a otros jóvenes de consumir alcohol.


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