Pedro Soriano, vecino de Tomares, se ha mudado de casa. Lleva 12 denuncias a la Guardia Civil y Policía Local desde que en septiembre de 2007 la vivienda unifamiliar más próxima a su hogar comenzó a funcionar como un supuesto prostíbulo, sin licencia.
La actividad, del número 25 de la calle Estacada del Pino, en la urbanización Aljamar de Tomares, dice que les impide dormir a dormir y dificulta el crecimiento armónico de sus dos hijas menores: de 6 y 8 años.
"A todas horas hay ruidos derivados de los actos sexuales", denuncia Soriano. Además, son testigos de conversaciones pornográficas y tratos telefónicos.
La familia se ha mudado y tiene miedo de posibles represalias. Además hubo un altercado tras colgar una pancarta de denuncia, día en el que tuvo que intervenir la policía.


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