La central nuclear de Ascó I (Tarragona), que el 28 de noviembre detectó una fuga radiactiva, minimizó las consecuencias del incidente. La central dio al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) una estimación inferior del vertido al exterior de partículas metálicas de activación.
"La información recibida hoy confirma el origen (ventilación del edificio de combustible) y la naturaleza del vertido (partículas metálicas de activación). Sin embargo, las estimaciones de la cantidad total del vertido al exterior han resultado superiores a las inicialmente comunicadas al CSN", añade.
A juicio del CSN, del análisis de la cronología de los hechos, se deduce que ya el pasado día 9 de abril el titular conocía que la información de actividad total vertida no era correcta y no se lo comunicó, a pesar haber sido requerido reiteradamente y por escrito. Tampoco informó de ello durante el Comité Local de Información extraordinario celebrado esa misma tarde en Ascó.


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