El juzgado de Sao Paulo donde tuvo lugar la original boda, necesitó para consumar el enlace matrimonial tres ordenadores conectados a un popular programa que, a través de Internet, permite realizar videoconferencias de manera gratuita.
En un matrimonio por poderes como éste, el único "sí" válido para que la unión quede legalmente constituida es el que dan los procuradores, que, con permiso de los novios, ejercen de ellos y firman los papeles.
Sin embargo, el juez también preguntó a través de la pantalla a los novios para que éstos confirmasen que sí querían casarse y, de este modo, darle más emoción a la ceremonia.
No es tan extraño que esta inusual forma de darse el "sí quiero" haya sido empleada por brasileños, puesto que los internautas de este país encabezan los primeros puestos en cuanto al número de horas diarias que navegan por Internet.




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