La tarea más importante a la que se enfrentará el político de 48 años será asegurar el 'sí' en el referéndum de junio, en el que los irlandeses serán los únicos europeos que se pronuncien sobre el Tratado de Lisboa de reforma de la UE.
'El tratado es muy importante para Irlanda', dijo en una rueda de prensa a la que asistió su familia. 'Creo que la Unión Europea es decisiva para el futuro bienestar económico, social y político de este país (...) y creo que la gente lo apoyará'.
Cowen también tendrá que afrontar una economía que se está debilitando tras años de un crecimiento que le valió el calificativo del 'tigre celta'.
'Este país no es inmune a la tendencia internacional de los últimos seis a ocho meses, pero las bases de esta economía son fuertes', dijo este político, que se ha construido una reputación de equilibrar un gasto social más elevado y por la prudencia presupuestaria.
'Afrontaremos esos retos', aseguró, al tiempo que añadió que mantendrán la estabilidad presupuestaria, de acuerdo con las obligaciones establecidas en el pacto de estabilidad y crecimiento de la UE.
Cowen podría ver dificultada su tarea, después de que una década de 'boom' en la construcción está acabando y la inestabilidad de los mercados mundiales está poniendo a prueba la economía y tensando unas arcas gubernamentales que hasta el año pasado estaban a rebosar.
La sucesión de Cowen como líder del partido de centroderecha que lleva 11 años en el poder supone que la Cámara Baja del Parlamento o Dáil y la probación de la presidenta de la República que necesita para convertirse en primer ministro son poco más que formalidades.
Ahern dimite para luchar contra unas acusaciones de corrupción en un juicio que ha negado repetidamente. Su contribución a la paz en Irlanda del Norte será su principal legado.
Cowen, conocido como un peso pesado intelectual y un parlamentario combativo, dijo que habrá una diferencia de estilo con el actual 'taoiseach' (primer ministro), un populista constructor de consensos.
'Obviamente espero intentar igualarle, pero todos tenemos nuestro estilo', dijo, al tiempo que reconoció sentirse intimidado por la perspectiva de suceder a un hombre con 'tanta paciencia, cortesía innata y una enorme ética del trabajo'.
/Por Andras Gergely/


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