Antes el informe se facilitaba el mismo día.
«Vísteme despacio que tengo prisa». Eso debieron pensar los primeros extranjeros que acudieron ayer a la Oficina de Empadronamiento de Alicante para solicitar el certificado que atestigüe su presencia en la ciudad previa al 8 de mayo de 2004.
Y es que lo que antes era un trámite más o menos rápido y sencillo, se ha convertido desde ayer en un galimatías burocrático.
Según explicó a 20 minutos el responsable de la Oficina de Empadronamiento de Alicante, Antonio Arcos, hasta ayer bastaba con esperar la cola del día y solicitar el informe de empadronamiento. Uno abandonaba las dependencias municipales con el preciado papel en su bolsillo tras haber invertido no más de dos a tres horas, según el día.
El ansiado proceso de regularización ha cambiado las cosas. O por lo menos las ha dilatado en el tiempo. Para lograr el certificado de empadronamiento es necesaria ahora la aprobación de tres personas, que deben ratificar con su firma el contenido del mismo.
El documento sale de la oficina camino del Ayuntamiento. Allí, lo rubrica el alcalde (en su defecto el concejal de Estadística, Luis Concepción). La segunda firma corre a cargo del secretario municipal. Y de ahí de vuelta a la oficina, donde el jefe de la misma impondrá el sello. En total, el plazo que se está dando para volver a retirar el documento es de diez días. Nada que ver con el «dicho y hecho» de antaño.


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