"Estamos muy preocupados de que entren intrusos al lugar y lastimen o se lleven a los niños", ha declarado Toshifumi Morio, empleado de la empresa Happiness Social Welfare, en Osaka, que administra la guardería.
En Happiness, la puerta de acero se abre sólo después de que se inserte el pin y que se apoye la palma de la mano con la información registrada de los padres y cuidadores, añadió. Fujitsu, grupo japonés de electrónica que proporcionó el producto, de 2 millones de yenes (unos 12.500 euros) a la guardería Happiness, explica que el sensor de manos es comúnmente usado para conectarse a ordenadores y cajeros automáticos, pero esta es la primera vez que es usado para guarderías o escuelas.
Muchas escuelas japonesas elevaron sus medidas de seguridad después de que un hombre matara a puñaladas a ocho niños hace seis años y de que una niña apuñalara a un compañero en 2004.


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