Empadronarse para algunos europeos puede convertirse en un auténtico camino de obstáculos. Cientos de ciudadanos italianos, británicos o franceses, y sobre todo búlgaros y rumanos, tienen más difícil apuntarse al padrón en España que cualquier 'sin papeles'.
La razón es muy sencilla, desde el pasado 27 de noviembre, cualquier ciudadano comunitario necesita inscribirse primero en el Registro Central de Extranjeros para posteriormente poder empadronarse, según publica El Mundo.
Lo paradójico es que esta norma no afecta al resto de inmigrantes, que simplemente con acreditar la identidad por medio del pasaporte y demostrar el lugar de residencia con cualquier factura de la luz o del gas, ya están empadronados.
Incluso, se ha dado la circunstancia de que cuando un europeo se ha querido inscribir en el Registro Central le han exigido tener el empadronamiento, cuando el Real Decreto 240/2007 que adapta una directiva europea de entrada y libre circulación de ciudadanos de la UE, indica justo lo contrario.
Las asociaciones de rumanos y búlgaros en España han dado la voz de alarma por lo que consideran una medida discriminatoria, ya que sin el empadronamiento es imposible conseguir plazas escolares o tarjetas sanitarias.


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