Mis actrices deben gustar a los hombres, pero aún más a las mujeres. Ellas son las que más van al cine"
Ingrid Bergman, Eva Marie Saint o Grace Kelly sí eran del gusto de Hitchcock. Delgadas y capaces de pasar a velocidad de vértigo de la timidez a la pasión. Femeninas, muy femeninas, pero nunca exuberantes: que gusten a los hombres pero también a las mujeres, porque como decía 'Hitch', "ellas forman las tres cuartas partes del publico medio del cine y, aunque puedan tolerar la vulgaridad, nunca lo hacen cuando se encarna en su propio sexo".
Al maestro del cine tampoco le gustaban demasiado altas -"una mujer muy alta es sumamente difícil de fotografiar", afirmaba- ni rotundas -"una mujer delgada puede ser mucho más sexy que otra con dos sandías delante". Y, sobre todo, le gustaban frías. Gélidas. Hasta que dejaban de serlo.
"La sensualidad de una mujer debe descubrirse mirándola. Me gustan frías, las rubias frias, pero con una frialdad aparente, porque en el momento en el que se ponen en acción todo, todas las barreras, saltan por los aires. Yo lo llamo el 'estilo de mujer inglesa': parecen profesoras pero, dentro de un taxi, te pueden dejar destrozado".
Repetimos: Ingrid Bergman, Eva Marie Saint, Grace Kelly... ¿con quién te meterías tú en ese taxi?













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