Una testigo que presenció como un policía era disparado no pudo ser localizada a pesar de ser testigo protegido. "La Policía se limitó a buscarla en el colegio donde trabajaba, pero, al ser el mes de julio, el centro estaba cerrado". Su comparecencia era esencial ya que identificó al acusado como la persona que disparó al policía.
La ausencia de esa testigo no era, ni mucho menos, inevitable
Francisco Javier Sanz Morales
El terrorista fue juzgado el 25 de julio de 2007 acusado de asesinar el 17 de noviembre de 2000 al agente Francisco Javier Sanz Morales, de 28 años de edad. "El Alto Tribunal alega que se vulneró su presunción de inocencia al no comparecer en el juicio la testigo protegida que lo identificó sin ningún género de duda".
El fallo principal se basa en la identificación de la fotografía realizada por la testigo y en la "ratificación de ese reconocimiento durante el juicio contra Israel Torralba, otro Grapo anteriormente condenado como coautor del atentado".El Tribunal Supremo considera que son insuficientes los elementos probatorios para destruir la presunción de inocencia "que ampara a cualquier imputado".
"La Sala no puede considerar desplazada la presunción de inocencia que ampara a cualquier imputado cuando la condena se basa en la declaración de una testigo presencial de los hechos que nunca ha visto al acusado y que, además, nunca ha podido ser interrogada por el letrado de la defensa", indica el Supremo. "Y lo más grave", añade, "es que la ausencia de esa testigo no era, ni mucho menos, inevitable".


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