En plena "movida", Moncho Alpuente y los Kwais entonaban "iremos con la basca a la corte monegasca" en su tema "Carolina" y hoy, la Casa Real de Mónaco, encabezada por Alberto II y la musa de su canción, acoge entre protocolos a Pedro Almodóvar y su séquito para recrear ese mismo movimiento cultural.
El visionario tema, en la línea irreverente de la célebre corriente contracultural que ahora se resucita, proseguía: "Soy demasiado cheli para el hijo de la Kelly, demasiado rockero para el 'carca' de Rainiero" y, sin embargo, hoy la sangre azul se pliega a lo 'underground' del realizador manchego, Alaska o Paco Clavel.
750 euros el cubierto
El "cutre lux" se desprende de lo cutre y los frenéticos preparativos no han dejado hueco para atender a la prensa. Mario Vaquerizo, representante y marido de Alaska y miembro de Nancys Rubias, explicaba que sólo tenían tiempo para "ir corriendo al ensayo, meterse en un coche y aparecer en la alfombra roja" del Sporting Club de Montecarlo.
Almodóvar, principal protagonista de la noche, tampoco concede entrevistas y reserva sus palabras para la entrada del evento y, por supuesto, para la opípara cena que se sirve en el Salón de las Estrellas del selecto club monegasco a 750 euros el cubierto y cuyos beneficios serán donados a la Fundación Princesa Gracia.
Actuaciones en directo
La velada, una de las dos celebraciones bandera de la familia Grimaldi junto con la gala de la Cruz Roja, recorrerá la "movida" a través de las actuaciones en directo de Fangoria, que iniciarán el baile propiamente dicho, Luz Casal, muy conocida también entre el público francés, el showman Paco Clavel, Carmen Linares, Blanca Li y Andrés Martín, así como la francesa de origen argelino Marie-France.
Además, el Baile de la Rosa aglutina, más allá de la temática elegida, a miembros destacados de las principales familias reales europeas, así como un jugoso desfile de modelos que, tradicionalmente, cuenta con un árbitro de lujo, Karl Lagerfeld, diseñador principal de la casa Chanel y amigo personal de Carolina Grimaldi.
Sin campaña promocional
Pero el despliegue de medios, de coches de lujo, de flores y de ambientación "movidera" no parece alterar la plácida vida monegasca. La respuesta más común entre los viandantes a la pregunta de cómo viven ellos el Baile de la Rosa es un sorprendente "¿cuándo es?" y no hay ningún tipo de campaña promocional para hacer al ciudadano partícipe de la celebración.
Según Eric Marsan, del departamento de relaciones exteriores del Ministerio de Turismo del segundo país más pequeño del mundo, "El Baile de la Rosa se ve mucho más importante desde fuera, pero aquí nada cambia. Es algo de tan alto estrato social que a la gente no le importa".


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