No parece descabellado intuir que este invierno se produjeran acuerdos entre Ferrari y Renault, bajo la incesante información de si Fernando Alonso recalaría en la escudería italiana o en otra de un menor nivel, como ha terminado ocurriendo finalmente.
El comienzo de la temporada ha reflejado que el asturiano no podrá optar al título mundial y, si gana una carrera, dependerá más del demérito de los más rápidos, frente a las virtudes que posee al frente del volante. Y es que, lo que ha quedado patente en estos dos primeros grandes premios es la inoperancia del monoplaza francés, el talento de Alonso y la sensación de un ambiente difuso.
Por ejemplo, ahí está el último anuncio de ING, entidad bancaria que publicita a la escudería francesa esta temporada y que muestra en su anuncio como hasta los turismos particulares superan al asturiano, dejando patente que algo no cuadra en todo esto y todos están muy contentos con el trabajo de Renault.
Su competitividad, incompatible con los hechos
Fernando Alonso se ha caracterizado por una personalidad muy fuerte, al igual que su capacidad de competir y de luchar sólo por ganar. Ahora, su presencia en el mundial se limita a digerir y aceptar, sin mucha incomodidad, que su coche no anda y que sus aspiraciones pasan por ocupar una plaza a partir del sexto y hacer declaraciones jocosas sobre su coche, algo impensable en él.
Además, no debemos olvidar que el asturiano renunció a ir a otra escudería, ya sea Toyota, Red Bull o BMW, esta última ha mostrado una mayor fiabilidad y rapidez que Renault en lo que va de campaña, cosa que parecía previsible allá por enero. Sólo quedaría preguntarse si él esperaba que la diferencia o la deficiencia del Renault iba a ser tan grande.
El baile de Ferrari, el colmo
Y cómo no, Ferrari tuvo su baile particular. Sin escrúpulos, desde la esfera más alta de la escudería decidieron echar a Jean Todt, que hasta la fecha había sido la cara visible y no le han dejado más que un gran premio para seguir en el cargo.
Algo extraño en un equipo de estas características, donde todo está medido y preparado al milímetro, de cara a conquistar el título de pilotos y constructores, y que además había dejado claro que Alonso no recalaría jamás en la escudería, mientras él comandara el barco. Ahora se empeñan en decir que eso se mantendrá en 2009.
Muerto el perro, se supone que se acabó la rabia y se da pie a las especulaciones, pero todo parece indicar que aquí hay cosas que no cuadran y que hay algo más entre las dos escuderías, que esperan que pase el tiempo lo más rápido posible y en donde Ferrari espera que Raikkonen reedite título y Massa no complique y retrase lo que parece inminente, que Alonso vista de rojo el año próximo.


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