La francesa Chantal Sébire, cuyo caso relanzó el debate de la eutanasia en Francia tras haber pedido a la justicia el derecho a morir dignamente, se quitó la vida con barbitúricos, según los resultados de los análisis anunciados este jueves por el fiscal que investiga el caso.
La mujer, enferma de un tumor incurable que le causaba dolores atroces, apareció muerta en su domicilio cerca de Dijon el pasado 19, dos días después de que un tribunal le negara su petición de que se le practicara la eutanasia activa.
El fiscal de Dijon, Jean-Pierre Alacchi, ha asegurado este jueves que los análisis toxicológicos que había ordenado revelaron que la mujer absorbió una "dosis mortal" de barbitúricos.
La autopsia ordenada por el Ministerio Público no había clarificado las causas de su muerte, por lo que Alicchi ordenó análisis complementarios sobre sustancias encontradas en su cuerpo.




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