Convertido en un entretenimiento al alcance del bolsillo de los más desfavorecidos, las mesas de futbolines no están en los bares, como en España, sino que se esparcen en la calle, en cualquier explanada, junto a la carretera.
Siempre hay gente; limpiabotas, albañiles, parados, y por la tarde, se llena de niños
"Vengo a trabajar todos los días, desde las ocho de la mañana hasta que anochece. Siempre hay gente; limpiabotas, albañiles, parados, y por la tarde, se llena de niños", explica Elías. "No dejamos que jueguen en horas de colegio, pero cuando terminan las clases se vienen a jugar unas cuantas partidas", agrega.
Los etíopes le dedican horas diarias, religiosamente. Emmanuel es uno de los muchos jóvenes que se acercan al futbolín situado cerca del Hotel Imperial, justo al borde de la autovía que cruza Adis Abeba, uno de los innumerables puntos donde se puede encontrar este entretenimiento.
Fotos de los jugadores ingleses
"Cuando salgo de clase vengo a pasar un rato con mis amigos", cuenta Emmanuel. "Siempre nos juntamos unos cuantos y echamos un rato jugando unas partidas. Es más divertido que hacer los deberes".
Las máquinas tienen fotos de jugadores de la liga de fútbol inglesa, las cabezas de los muñecos rotos, la madera carcomida, las barras oxidadas, los asideros pegajosos y las pelotas gastadas por el roce de horas y horas rodando sobre un abrupto tapete. A su lado, siempre una masa de gente con camisetas de sus equipos favoritos.





¿Es constitucional la reforma laboral?
Los autónomos apoyan la reforma laboral
Pep Guardiola: "Al azar se le gana jugando mejor"
Ocho heridos en una explosión en un local de Sarrià
Gracia Navarro presidirá la gestora que dirigirá el PSOE de Sevilla
La policía de Beverly Hills descarta el "homicidio"
El cómic 'Tintín en el Congo' no es una obra racista



¡Sé el primero en hacerlo!